El Ejército de Israel confirmó este martes la ejecución de una serie de ataques aéreos contra diversas gasolineras en territorio libanés, bajo el argumento de que dichas instalaciones pertenecen a la estructura financiera del grupo chií Hezbolá. Según el comunicado oficial de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), los objetivos pertenecen a la red Al Amana, firma a la que acusan de abastecer vehículos de transporte de armamento y de generar ingresos millonarios para el financiamiento de actividades operativas de la milicia.
Esta ofensiva se enmarca en una campaña de mayor alcance destinada a desarticular el sostén económico del grupo, sumándose a recientes bombardeos contra la entidad financiera Al Qarj al Hasán. Las autoridades israelíes sostienen que estas acciones son necesarias para degradar la capacidad logística de Hezbolá, que ha intensificado su actividad militar bajo el respaldo del régimen iraní tras los sucesos de febrero pasado.
Por su parte, el Gobierno de Líbano reportó que la cifra de fallecidos ha superado las mil personas debido a la reciente escalada de incursiones terrestres y bombardeos. El aumento de la violencia se produce en un contexto de fragilidad diplomática, luego de que se rompiera el cese al fuego alcanzado a finales de 2024, generando una fuerte condena por parte de Naciones Unidas ante el deterioro de la situación humanitaria en la región.
Mientras Israel asegura que sus operaciones no violan acuerdos previos al tratarse de objetivos específicos de infraestructura insurgente, tanto el gobierno libanés como observadores internacionales han manifestado su preocupación por el impacto en la población civil. En tanto, las FDI reafirmaron que continuarán actuando con firmeza para impedir ataques contra ciudadanos israelíes, manteniendo la presión militar sobre los activos estratégicos de la organización chií. (NP-Gemini-La Tercera-Agencias-Europa Press)
