En esta columna se ha documentado el viraje geopolítico global que lleva hacia una nueva era del orden mundial. Este cambio de era, que comenzó con la “operación militar especial” rusa en 2022 para forzar la sumisión de Ucrania, se confirma con las “operaciones militares especiales” de Estados Unidos, para forzar cambios de régimen en Venezuela e Irán.  
Si bien hay diferencias sustanciales de fondo, el proceso es similar en cuanto a forma, pues busca forzar un cambio sistémico mediante el empleo del poder militar.  

En el caso de la operación “Furia Épica”, la guerra aérea y naval desatada por Estados Unidos e Israel en contra de Irán la semana pasada, no parece haber una estrategia de largo plazo, más allá de descabezar al régimen y esperar a que el nuevo gobierno que tome forma se alinee.  

La posibilidad de que esta “guerra aeronaval a distancia” tome una dimensión terrestre es remota por varios factores, comenzando por su geografía, que hace de Irán una enorme fortaleza rodeada por cadenas montañosas formidables y vastos desiertos inhóspitos.  

La cantidad de tropas necesarias para montar una invasión terrestre de Irán sería significativa. Como punto de comparación, en 1941, la Unión Soviética y el Reino Unido tomaron el control de los pozos petroleros y las líneas de ferrocarril iraníes para evitar que estas les sirvieran a Alemania. 40 mil tropas soviéticas y 19 mil británicas, estas últimas basadas en la India, se coordinaron para invadir Irán desde múltiples frentes. La invasión fue posible porque tenían fronteras terrestres con Irán y el ejército iraní de entonces estaba enfocado en labores de seguridad interior, no preparado para una guerra convencional. En ese año Irán tenía una población de 10 millones de habitantes; la población actual es de más de 90 millones.  

Irán no está sola. Se ha filtrado que Rusia está compartiendo inteligencia sobre las capacidades militares de EU en la región, incluyendo información sobre la localización de sus radares y otros medios estratégicos, aparentemente en reciprocidad por el apoyo de EU a Ucrania.  

Aunque China, el principal cliente de Irán, se ve afectada negativamente por la pausa en el suministro de petróleo, no ha indicado que esté dispuesta a suministrar armamento a Irán. Sin embargo, en el pasado ha suministrado una gran cantidad de tecnología y componentes para posibilitar la fabricación en masa, tanto de drones como de misiles, que parecen ser el arma favorita de Irán.  
Si bien, EU ha anunciado que está armando a milicias kurdas para que lleven a cabo una ofensiva terrestre, estas no pasan de 30 mil según los estimados más optimistas y están lejos de ser una fuerza cohesiva.

Estados Unidos e Israel en este momento carecen de los medios terrestres o de los aliados para tomar el control de un país del tamaño de Irán, por lo que continuarán una campaña de bombardeo a distancia, esperando así la sumisión del enemigo. (El Heraldo de México)

Íñigo Guevara Moyano

Director de la Compañía de Inteligencia Janes

Profesor adjunto en la U. de Georgetown, Washington DC