El estrecho de Ormuz fue cerrado nuevamente este miércoles tras un nuevo ataque de Israel, lo que obligó a buques petroleros a revertir su tránsito en una de las rutas clave para el comercio energético mundial.

Según reportes de medios iraníes, embarcaciones que intentaban atravesar la zona debieron cambiar abruptamente de rumbo. Uno de los casos fue el del petrolero Auroura, que realizó un giro de 180 grados en una zona crítica cercana a la península de Musandam, evidenciando el impacto inmediato de la escalada en la navegación internacional.

El cierre ocurre en un contexto de creciente tensión regional, luego de nuevos ataques israelíes en Líbano y pese a los recientes intentos de tregua entre Estados Unidos e Irán.

Horas antes, agencias iraníes habían informado que el tránsito de buques ya se había detenido en paralelo a las operaciones militares. Esto contrasta con lo ocurrido tras el anuncio de alto al fuego, cuando Teherán permitió el paso limitado de algunas embarcaciones bajo condiciones de seguridad.

El presidente estadounidense, Donald Trump, había condicionado la suspensión de ataques a la reapertura total y segura de esta vía estratégica, mientras que el canciller iraní Seyed Abbas Araghchi aseguró que su país garantizaría el tránsito durante la tregua si cesaban las agresiones.

El estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos más sensibles del comercio global, ya que por él circula una parte significativa del petróleo mundial, por lo que cualquier interrupción genera efectos inmediatos en los mercados y aumenta la incertidumbre internacional. (NP-ChatGPT-Agencias)