El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, reafirmó este domingo que su país no aceptará imposiciones de potencias extranjeras ni renunciará a su derecho de enriquecer uranio. Durante el Congreso Nacional de Política Exterior en Teherán, el diplomático sostuvo que el programa nuclear es una necesidad estratégica para el desarrollo en salud y agricultura. Estas declaraciones surgen apenas dos días después de que se retomaran las negociaciones indirectas con la administración de Donald Trump en Mascate, Omán, bajo la demanda estadounidense de un enriquecimiento cero.
La postura de Teherán se manifiesta en un contexto de extrema tensión interna y externa. El gobierno de Masud Pezeshkian enfrenta las consecuencias de una reciente ola de protestas sociales, cuya represión ha dejado cifras de fallecidos que, según organismos internacionales y la ONU, podrían oscilar entre los 3.000 y los 20.000 muertos. A este complejo escenario se suma el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln en el golfo Pérsico, movimiento que Washington utiliza como mecanismo de presión frente a la posibilidad de una intervención militar.
A pesar de la retórica desafiante, el presidente Pezeshkian calificó los recientes diálogos como un paso adelante en la estrategia diplomática de la República Islámica para resolver conflictos de manera pacífica. Por su parte, Araqchí enfatizó que, si bien Irán está preparado para una confrontación bélica si fuera necesario, su prioridad es disipar dudas mediante la transparencia y la generación de confianza. Sin embargo, insistió en que el costo de mantener su soberanía atómica ha sido alto y que no están dispuestos a ceder ante la presencia militar estadounidense. (NP-Gemini-Cooperativa EFE)
