Irán lanzó este domingo una nueva ofensiva con misiles balísticos y drones contra objetivos militares vinculados a Estados Unidos en varios países de Medio Oriente, en una escalada que profundiza el conflicto regional y aumenta la incertidumbre sobre la seguridad del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas del comercio mundial de hidrocarburos.
La Guardia Revolucionaria iraní informó que atacó la base aérea estadounidense Príncipe Hassan, en Jordania, mediante el lanzamiento de varios misiles balísticos. Según el comunicado difundido por las autoridades iraníes, la ofensiva estuvo dirigida contra instalaciones de mando y control, además de hangares utilizados para operar drones militares.
Irán también confirmó un ataque contra la base aérea estadounidense Al-Udeid, en Qatar, asegurando que los misiles impactaron instalaciones destinadas al mantenimiento de aeronaves de combate y centros de comando militar.
Las operaciones militares se extendieron además a Kuwait, donde el Ejército iraní afirmó haber atacado con drones un sistema antimisiles Patriot, un depósito de municiones y una estación de radar utilizada por las fuerzas estadounidenses. En Bahréin, Teherán aseguró haber bombardeado instalaciones de comunicaciones y radares militares vinculados a Estados Unidos.
Las autoridades de Qatar informaron que sus sistemas de defensa lograron interceptar misiles dirigidos hacia su territorio, mientras que el Ministerio del Interior de Bahréin llamó a la población a trasladarse a lugares seguros como medida preventiva frente a la ofensiva.
La Guardia Revolucionaria justificó los ataques como respuesta a recientes bombardeos estadounidenses sobre instalaciones costeras e infraestructura de telecomunicaciones en el sur de Irán. Asimismo, acusó a Washington de intentar imponer decisiones al Gobierno de Omán para habilitar una ruta marítima alternativa al estrecho de Ormuz, acción que, según Teherán, motivó la nueva clausura del estratégico paso marítimo.
El cierre del estrecho fue anunciado durante el fin de semana por la Guardia Revolucionaria, que argumentó la existencia de intentos para establecer corredores de navegación considerados ilegales por las autoridades iraníes. La medida se produce en medio del colapso del memorándum de entendimiento que había permitido un cese temporal de las hostilidades entre Irán y Estados Unidos y que buscaba garantizar la libre navegación por esa vía marítima.
La escalada ocurre luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, diera por terminado el acuerdo de alto el fuego tras la reanudación de los bombardeos entre ambos países. Previamente, el Comando Central de Estados Unidos había confirmado una nueva ronda de ataques contra territorio iraní en respuesta al bombardeo de un portacontenedores con bandera de Chipre que navegaba por el estrecho de Ormuz.
En este contexto, el Centro de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) elevó el nivel de amenaza en el estrecho de Ormuz a la categoría de “severo”, advirtiendo que los recientes ataques iraníes han incrementado significativamente el riesgo para la navegación comercial. El organismo señaló que la persistencia de acciones hostiles y las interferencias en las rutas marítimas obligan a extremar las medidas de seguridad y anticipó que el tránsito continuará reducido, con una importante presencia de fuerzas navales y mayores niveles de congestión en la zona.
Las autoridades británicas también informaron que el Golfo de Adén mantiene un nivel de amenaza “sustancial” debido a nuevos episodios de piratería registrados durante las últimas semanas, configurando un escenario de alta complejidad para el transporte marítimo internacional. (NP_ChatGPT-La Tercera-Agencias)
