El Ejército de Irán anunció este domingo una nueva escalada de ataques coordinados contra instalaciones estratégicas de la industria petroquímica en Israel y diversos puntos de la región. Mediante un comunicado difundido por la agencia Tasnim, Teherán confirmó el uso de drones para bombardear depósitos de productos petrolíferos y reservas subterráneas de combustible de emergencia cerca de la localidad de Dimona, zona de alta sensibilidad donde se ubica un centro de investigación nuclear israelí.

La ofensiva iraní se extendió también hacia infraestructuras energéticas en Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait, alcanzando instalaciones estatales y almacenes de crudo. La Guardia Revolucionaria describió estas acciones como una represalia directa por los recientes bombardeos sufridos en el puente de Karaj B1 y las industrias de Mahshahr, advirtiendo que los objetivos atacados son vitales para el suministro energético de los territorios bajo control israelí.

En una expansión del conflicto que involucra intereses internacionales, las fuerzas iraníes informaron sobre ataques dirigidos a una refinería en la ciudad de Haifa, así como a instalaciones de gas pertenecientes a las compañías estadounidenses Exxon, Mobil y Chevron operando en la zona. Hasta el momento, no se ha entregado un balance oficial sobre posibles víctimas fatales, mientras que las autoridades de Israel han guardado silencio respecto al impacto real de los proyectiles en su territorio.

Este nuevo ciclo de violencia profundiza la crisis en Medio Oriente, poniendo en jaque la seguridad de las rutas de suministro y la estabilidad de las corporaciones energéticas globales. La persistencia de los bombardeos por parte de Irán sugiere una estrategia de desgaste económico dirigida a colapsar la capacidad logística de sus adversarios, en un contexto de hostilidades que no presenta señales de tregua inmediata.

TRUMP ESPERA “BUENA POSIBILIDAD” DE ACUERDO

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, manifestó este domingo una perspectiva optimista respecto a las negociaciones con Teherán, señalando que existe una “buena posibilidad” de alcanzar un acuerdo este lunes. Las declaraciones, concedidas a la cadena Fox News, ocurren en el marco de la crisis por el cierre del estrecho de Ormuz, vía por la que transita el 20% del crudo mundial y cuya reapertura es la principal exigencia de la administración estadounidense.

Pese a la apertura al diálogo, el mandatario republicano mantuvo una retórica de máxima presión, advirtiendo que, de fracasar las tratativas, está considerando “hacerlo volar todo por los aires y tomar el control del petróleo”. Estas afirmaciones refuerzan el ultimátum de diez días fijado por Washington para que la república islámica desbloquee la ruta marítima, bajo la amenaza de desatar una ofensiva militar de gran escala sobre las infraestructuras iraníes.

La dualidad en el discurso de Trump, que oscila entre la posibilidad de un pacto inminente y la promesa de llevar a Irán al “infierno”, se produce en un contexto de precios energéticos disparados y una creciente inestabilidad en las cadenas de suministro globales. El mandatario insistió en que las negociaciones se están llevando a cabo en este momento, aunque no ofreció detalles sobre los puntos de consenso ni sobre la estrategia para garantizar la seguridad en la región.

El cumplimiento del plazo establecido por la Casa Blanca mantiene en vilo a los mercados internacionales, dado que una intervención directa en las zonas petroleras de Medio Oriente profundizaría la crisis energética actual. Hasta ahora, el Ejecutivo estadounidense ha supeditado cualquier cese de hostilidades a la normalización del tráfico en Ormuz, posicionando la jornada de este lunes como un punto de inflexión crítico para el desarrollo del conflicto. (NP-Gemini-La Tercera-Europa Press)