El régimen de Irán llevó a cabo este sábado la ejecución de Abolhasan Montazer y Vahid Baniamerian, dos hombres condenados por su presunta vinculación con el movimiento opositor Muyahidines del Pueblo de Irán (MEK). Según informó Mizan Online, el órgano oficial del Poder Judicial iraní, ambos fueron ahorcados tras ser declarados culpables de “rebelión” y de participar en múltiples actos calificados como terroristas con el objetivo de desestabilizar y derrocar al actual gobierno.
Las ejecuciones se suman a las de otras cuatro personas ajusticiadas a comienzos de esta semana por cargos similares, consolidando una tendencia de endurecimiento punitivo contra agrupaciones opositoras en el exilio. El MEK, organización que rompió relaciones con el régimen tras la revolución de 1979, es considerado una entidad terrorista por las autoridades de Teherán, quienes los acusan de coordinar sabotajes y ataques contra la seguridad nacional desde el extranjero.
Este incremento en las aplicaciones de la pena de muerte ocurre en un contexto de alta tensión geopolítica y social. Recientemente, el sistema judicial iraní también ejecutó a un ciudadano acusado de colaborar con los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel durante las protestas antigubernamentales de principios de año. Organismos internacionales de derechos humanos advierten que Irán se mantiene como el segundo país con mayor número de ejecuciones a nivel global, superado únicamente por China.
AUTORIZA PASO DE “AYUIDA HUMANITARIA” POR ORMUZ
El gobierno de Irán permitió este sábado el paso de embarcaciones cargadas con bienes de primera necesidad hacia sus terminales portuarias, estableciendo protocolos de coordinación específicos para los buques que se encuentran en el Golfo de Omán. Según informó la agencia local Tasnim, la medida busca facilitar el abastecimiento interno de suministros críticos, en medio del bloqueo casi total de la vía marítima que mantiene Teherán desde el pasado 28 de febrero.
El cierre del estrecho de Ormuz fue ejecutado por las autoridades iraníes como una acción de represalia ante las ofensivas militares de Estados Unidos e Israel en la región. Esta interrupción del tráfico marítimo ha provocado una crisis energética global de grandes proporciones, considerando que por esta ruta circula aproximadamente el 20% del crudo mundial de petróleo, lo que ha generado una volatilidad histórica en los mercados internacionales.
A pesar de esta apertura selectiva para el transporte de bienes esenciales con destino a territorio iraní, la navegación comercial general permanece restringida, manteniendo la presión sobre el suministro global de combustibles. Analistas internacionales advierten que la estabilidad de los mercados dependerá de la duración de este bloqueo en una de las arterias económicas más estratégicas del mundo, en el marco de la actual guerra en Medio Oriente. (NP-Gemini-La Tercera-Agencias)
