Una investigación publicada por un medio estadounidense planteó que las autoridades de Estados Unidos deberían profundizar el análisis sobre el papel de Cuba en la articulación de redes internacionales que involucran a activistas norteamericanos, organizaciones de solidaridad con La Habana y grupos vinculados, según los autores, a movimientos islamistas extremistas. El reporte sostiene que estas conexiones habrían operado durante años con escasa atención pública.

El trabajo surge en medio de reportes que indican que los departamentos de Justicia y del Tesoro de Estados Unidos investigan a organizaciones sin fines de lucro y grupos activistas por una presunta coordinación con Cuba en el marco de una supuesta campaña de influencia extranjera. Los autores sostienen que las pesquisas deberían ampliarse para examinar el rol que desempeñaría La Habana en la conexión entre organizaciones occidentales y entidades de Medio Oriente.

La publicación pone especial atención en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), entidad que, según la investigación, habría facilitado durante años visitas de activistas y organizaciones solidarias estadounidenses a la isla. Entre las agrupaciones mencionadas figuran organizaciones de izquierda de Estados Unidos y la coalición proiraní al-Tajammu, con la que ICAP habría suscrito un acuerdo de cooperación en 2022.

El informe también aborda presuntos vínculos entre organizaciones palestinas y actores radicados en Cuba. Según el texto, representantes del Frente Popular para la Liberación de Palestina habrían establecido una estructura de representación en la isla, la que posteriormente habría servido para difundir mensajes políticos dirigidos a audiencias occidentales. Asimismo, se mencionan organizaciones y activistas estadounidenses que habrían mantenido nexos con estas iniciativas.

Otro de los aspectos destacados es la supuesta relación entre algunas de estas organizaciones y el empresario Neville Roy Singham, quien ha enfrentado cuestionamientos en el Congreso estadounidense por presuntos vínculos con el Partido Comunista Chino y por financiar organizaciones de izquierda y movimientos críticos de Israel. La investigación cita registros públicos que apuntarían a conexiones financieras indirectas entre entidades mencionadas en el reportaje.

Además, el trabajo revisa actividades realizadas en La Habana durante 2024, incluyendo encuentros relacionados con la causa palestina en los que participaron dirigentes políticos, activistas internacionales y representantes de diversas organizaciones. Los autores sostienen que estos eventos reflejan la existencia de una red de cooperación política e ideológica que se habría fortalecido durante la última década.

La principal conclusión del reporte es que Cuba actuaría como un punto de conexión entre movimientos de izquierda occidentales y organizaciones islamistas radicales. Los autores afirman que esta dinámica ha recibido escasa atención por parte de las autoridades estadounidenses y plantean la necesidad de reabrir el debate sobre la influencia internacional de La Habana en el contexto geopolítico actual. (NP-ChatGPT-Voz-Washington Times-Diane Hernández)