La decisión de la mesa directiva de la Democracia Cristiana (DC) de participar en el último cónclave oficialista del Gobierno de Gabriel Boric ha desatado una fuerte crisis interna dentro de la colectividad. A pesar de que el presidente interino del partido, Óscar Ramírez, confirmó la asistencia bajo el argumento de no restarse de diálogos beneficiosos para el país, diversos consejeros nacionales y figuras regionales han calificado la medida como un “grave error” político. La controversia radica en que la DC ha mantenido formalmente su estatus de no pertenencia a la coalición de gobierno, tras una decisión institucional tomada por su Junta Nacional en 2021.
A través de grupos de mensajería interna, vicepresidentes y dirigentes regionales manifestaron su rechazo, argumentando que asistir a una instancia diseñada para partidos del Frente Amplio y el Partido Comunista contraviene los acuerdos partidarios y envía una señal de alianza confusa de cara al futuro. Figuras como Nicolás Preuss y la presidenta regional de Arica, Andrea Murillo, recordaron que la relación con la administración Boric fue distante desde el inicio, subrayando que la colectividad no fue parte de las decisiones políticas del Ejecutivo durante su mandato.
Sin embargo, el panorama cambió durante la tarde de este martes. Según trascendió desde el Congreso, la asistencia de la DC al cónclave del viernes ya no está garantizada, pero no necesariamente por la presión interna, sino por el reciente quiebre institucional entre el Presidente Boric y el mandatario electo, José Antonio Kast. La directiva falangista se encuentra evaluando su posición ante la alta polarización generada por el caso del cable chino, poniendo en duda si es prudente participar en una jornada oficialista en medio de la crisis de confianza que afecta al proceso de traspaso de mando. (NP-Gemini-La Tercera)
