Las redes sociales en España han registrado durante julio y agosto una creciente ola de críticas contra algunos de los creadores de contenido más populares del país. Declaraciones controvertidas, exceso de publicidad y estilos de vida alejados de la realidad de buena parte de sus seguidores impulsaron una tendencia bautizada como “la caída de los influencers”.

El fenómeno se ha extendido principalmente por Instagram y TikTok, donde cientos de publicaciones cuestionan el comportamiento de distintas figuras digitales. Los videos relacionados con esta tendencia acumulan millones de visualizaciones y miles de comentarios que reflejan un creciente desgaste en la relación entre los creadores y sus audiencias.

Entre las principales críticas aparecen la elevada cantidad de contenido patrocinado, las opiniones sobre materias en las que los influencers no tendrían conocimientos suficientes y la exhibición permanente de viajes, productos y experiencias económicamente inaccesibles para gran parte de sus seguidores.

La socióloga Paulina Valencia explicó que uno de los factores detrás del fenómeno es la pérdida de la sensación de horizontalidad que originalmente caracterizaba la relación entre los influencers y sus comunidades. Las personas comienzan a seguir a determinados creadores porque encuentran elementos de identificación y cercanía, pero ese vínculo puede deteriorarse cuando el estilo de vida mostrado deja de parecer cotidiano.

El crecimiento económico de la industria de las redes sociales habría contribuido a profundizar esa distancia. A ello se suma, según Valencia, la pérdida de autenticidad y la repetición constante de determinadas fórmulas de contenido, factores que pueden terminar provocando agotamiento entre los usuarios.

La creadora de contenido Faviana Sevillano también quedó involucrada en la controversia después de recibir numerosas críticas por quejarse de haber dispuesto solamente de un mes de vacaciones. Sus comentarios fueron cuestionados por usuarios que consideraron que reflejaban una realidad alejada de la experiencia laboral de buena parte de la población.

Sevillano, quien acumula más de 450 millones de “Me gusta” en TikTok, atribuyó parte del denominado boicot digital a la cultura de la cancelación y a la creciente polarización de las redes sociales. A su juicio, las audiencias tienden cada vez más a establecer figuras que ocupan los papeles de héroes y villanos dentro de las controversias digitales.

Otro de los casos que generó repercusiones fue el de Rocío López, conocida en redes sociales como “Roro”. La creadora alcanzó popularidad mediante videos de cocina, pero durante el verano se viralizaron antiguos mensajes atribuidos a ella que contenían comentarios racistas contra algunas nacionalidades latinoamericanas.

Pese a que posteriormente ofreció disculpas, Roro perdió más de medio millón de seguidores durante el verano, convirtiéndose en uno de los ejemplos más visibles del impacto que pueden alcanzar las controversias digitales sobre las comunidades construidas por los influencers.

También recibió fuertes críticas Carlos García, conocido como “Carliyo el nervio”, después de calificar el eclipse total de Sol observado en España el 12 de agosto como una supuesta “cortina de humo” destinada a distraer la atención de los problemas políticos del país.

Sus declaraciones fueron rechazadas por numerosos usuarios, quienes además cuestionaron que realizara esa crítica después de permanecer cerca de un mes y medio en Estados Unidos produciendo contenidos y participando en actividades publicitarias durante el Mundial de fútbol. La polémica se tradujo en la pérdida de decenas de miles de seguidores en pocas semanas.

El streamer Joaquín Domínguez, conocido como “El Xokas”, también enfrentó consecuencias después de realizar comentarios considerados misóginos sobre la actriz Ester Expósito y responder a un espectador haciendo alusión a la diferencia entre sus ingresos publicitarios y los salarios de los padres del usuario.

La controversia tuvo además consecuencias comerciales. Burger King decidió desvincularse de las declaraciones del creador, quien terminó perdiendo una campaña publicitaria con la compañía.

La sucesión de episodios ha instalado en España un debate sobre el futuro de una industria que durante años construyó buena parte de su éxito sobre la cercanía entre los creadores de contenido y sus seguidores. El crecimiento de los ingresos publicitarios y la transformación de algunos influencers en celebridades habrían comenzado a erosionar precisamente esa identificación inicial.

El fenómeno ocurrido durante el verano abre así interrogantes sobre la sostenibilidad del actual modelo de influencia digital y sobre si los creadores deberán modificar su relación con la publicidad, sus audiencias y los contenidos que publican para recuperar la percepción de autenticidad que contribuyó originalmente a su popularidad. (NP-ChatGPT-Cooperativa-Agencias)