El analista israelí Ely Karmon sostiene que el primer gran error estratégico de Donald Trump fue ordenar el fin de la guerra de junio de 2025 justo cuando Israel estaba por reanudar los bombardeos contra Irán. En diálogo con DEF, el especialista del International Institute for Counter‑Terrorism afirmó que el entonces presidente estadounidense presentó los ataques a instalaciones nucleares iraníes como “un triunfo personal”, pese a que la realidad posterior demostró lo contrario. Aún persiste la incertidumbre sobre el paradero de 440 kilos de uranio enriquecido al 60 %, suficientes —según los cálculos— para fabricar hasta once armas nucleares.
Ocho meses después, Trump y Benjamin Netanyahu retomaron la ofensiva contra Teherán y lograron eliminar al líder supremo Alí Jamenei, el 28 de febrero. Para Karmon, ese fue el segundo error estratégico, ya que Jamenei era, a su juicio, el único dirigente capaz de modificar el rumbo político iraní, del mismo modo que el ayatolá Jomeini aceptó firmar la paz con Irak en 1988 tras una guerra devastadora.
El experto advierte que Israel enfrenta además otra “amenaza estratégica inmediata”: la Turquía de Recep Tayyip Erdogan. Según el Comité Nagel, que asesora al primer ministro israelí, Ankara impulsa una agenda neo‑otomana y mantiene una estrecha afinidad ideológica con la Hermandad Musulmana.
Desde que Estados Unidos abandonó en 2018 el acuerdo nuclear firmado en Viena, la política de Trump en Medio Oriente estuvo marcada por hitos como el asesinato del jefe de la Fuerza Quds, Qasem Soleimani, y la firma de los Acuerdos de Abraham en 2020 entre Israel, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Más tarde, ya sin Trump en la Casa Blanca, China logró mediar la reanudación de relaciones entre Arabia Saudita e Irán en 2023.
La masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023 frenó los avances diplomáticos y frustró la posibilidad de un histórico acercamiento entre Israel y Arabia Saudita. Según Karmon, también afectó el corredor económico IMEC, pensado como alternativa a la iniciativa china OBOR.
En junio de 2025, con respaldo estadounidense, Israel lanzó una ofensiva directa contra Irán. Karmon recuerda que, ya en 2024, Joe Biden había articulado una coalición árabe —Arabia Saudita, Emiratos y Jordania— para interceptar misiles iraníes. En el conflicto actual, esas monarquías sufrieron daños en infraestructura petrolera, aeropuertos y centros turísticos. El analista cuestiona por qué, pese a contar con armamento avanzado, Arabia Saudita y Emiratos no respondieron a los ataques y se limitaron a la defensa, concluyendo que ambos perciben a Irán como un adversario extremadamente peligroso.
Karmon también menciona que Arabia Saudita busca desarrollar enriquecimiento de uranio con fines civiles, amparada en un acuerdo con Estados Unidos, y no descarta una futura cooperación con Israel, aunque advierte que ello requeriría cambios políticos internos en un gobierno israelí condicionado por fuerzas de extrema derecha.
Respecto de Turquía, el analista subraya que Erdogan ha consolidado una influencia decisiva en Siria, desplazando a Irán y conformando un bloque sunita que rodea a Israel desde el norte. Además, el mandatario turco se presenta como defensor de la causa palestina y aspira a participar en Gaza mediante una fuerza multinacional, algo que Karmon considera una amenaza directa para los intereses estratégicos israelíes.
A su juicio, mientras Erdogan permanezca en el poder, Turquía representará un desafío incluso mayor que Irán para Israel. (NP-Copilot-Infobae)
