Una grave omisión administrativa ha surgido como un nuevo antecedente en la investigación del megaincendio que afectó a la Región de Valparaíso en febrero de 2024, dejando un saldo de 138 fallecidos. Según declaraciones entregadas a la PDI por Juan Atienza, exjefe del Departamento de Protección contra Incendios Forestales de Conaf, una alerta temprana emitida por una torre de vigilancia fue desatendida por el mando operativo. De haberse procesado dicha información, la evacuación en Quilpué podría haberse adelantado en 43 minutos, mientras que en Viña del Mar los habitantes habrían contado con casi una hora adicional para ponerse a resguardo.

El informe detalla que a las 17:35 horas de aquel fatídico día, el vigilante de la torre “Charlie” reportó un foco secundario con avance “rapidísimo” hacia Viña del Mar, lo que alteraba completamente la estrategia de combate inicial. Sin embargo, este antecedente no habría llegado al puesto de mando liderado por Luis Correa, comandante de incidentes en ese momento. Esta desconexión en la comunicación impidió que las alertas SAE se activaran con la premura necesaria, resultando en que las órdenes de evacuación para las zonas más afectadas llegaran recién pasadas las 18:30 horas, cuando las llamas ya consumían sectores poblados.

Jurídicamente, este testimonio es calificado por abogados querellantes como una “confesión devastadora” que descarta la tesis de un evento imprevisible, apuntando directamente a una falta de servicio y eventual cuasidelito de homicidio. En el ámbito político, diputados de diversas bancadas han solicitado sesiones especiales para exigir responsabilidades a los ministerios de Agricultura e Interior. Parlamentarios acusan una “omisión criminal” y una ceguera institucional que priorizó la burocracia por sobre la vida de las personas, aumentando la presión sobre la actual administración y el gobierno entrante para esclarecer las responsabilidades penales y civiles del desastre. (NP-Gemini-Emol)