La inteligencia artificial (IA) está transformando el mercado laboral en América Latina, aunque sus efectos difieren de las anteriores olas de automatización. Así lo concluye el estudio Exposición a la inteligencia artificial y transformaciones del mercado laboral en América Latina, elaborado por los académicos Pablo Egaña del Sol y Claudio Bravo Ortega, de la Universidad Adolfo Ibáñez, que analizó información de trabajadores de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, México y Perú.

Uno de los principales hallazgos de la investigación es que la IA tiene un mayor potencial de impacto sobre ocupaciones que requieren educación superior y habilidades cognitivas, a diferencia de la automatización tradicional, que afectaba principalmente tareas manuales y rutinarias. Los investigadores sostienen que la exposición a esta tecnología aumenta entre profesionales con competencias digitales, de gestión y conocimientos en tecnologías de la información y disciplinas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

El estudio también identifica que los trabajadores jóvenes y las mujeres con altas competencias digitales presentan mayores niveles de exposición a la IA. Sin embargo, los autores aclaran que una mayor exposición no implica necesariamente la desaparición de los empleos, sino que muchas ocupaciones experimentarán una transformación en sus funciones y una creciente complementariedad entre el trabajo humano y las nuevas herramientas tecnológicas.

Otro de los resultados apunta a que la inteligencia artificial podría profundizar la polarización del mercado laboral. La investigación observa un mayor crecimiento del empleo en los segmentos de ingresos más altos y más bajos, mientras que los trabajadores de ingresos medios enfrentan mayores desafíos de adaptación, lo que podría ampliar las brechas salariales si no existen políticas de capacitación y reconversión laboral.

Los autores también concluyen que América Latina presenta una exposición potencial a la IA incluso superior a la observada en varios países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), debido a las características de su estructura ocupacional y a las desigualdades en educación y acceso a habilidades digitales. En ese contexto, advierten que las políticas públicas serán determinantes para que la adopción de esta tecnología contribuya a elevar la productividad sin incrementar la desigualdad.

Las conclusiones coinciden con investigaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Banco Mundial, que estiman que entre el 26% y el 38% de los empleos en América Latina y el Caribe estarán expuestos a la inteligencia artificial generativa. No obstante, ambos organismos sostienen que el efecto predominante será la transformación de las tareas y el aumento de la productividad, más que la sustitución completa de los trabajadores. Sus estimaciones indican que solo entre el 2% y el 5% de los puestos enfrenta un riesgo de automatización total, mientras que entre el 8% y el 14% podría incrementar significativamente su productividad gracias al uso de estas herramientas.

El informe de la OIT también advierte que las brechas en infraestructura digital y acceso a tecnologías representan uno de los principales obstáculos para aprovechar el potencial de la IA en la región. Según el organismo, alrededor de 17 millones de empleos que podrían beneficiarse de estas herramientas no cuentan con las condiciones tecnológicas necesarias para hacerlo, por lo que recomienda fortalecer la capacitación digital, promover el aprendizaje continuo e invertir en conectividad para facilitar la transición hacia un mercado laboral cada vez más influido por la inteligencia artificial. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias-Informe Universidad Adolfo Ibáñez)