El modelo de inteligencia artificial GLM-5.3, desarrollado por la empresa china Z.ai (Zhipu AI), mostró capacidades para identificar vulnerabilidades informáticas y convertirlas en ataques funcionales, según una evaluación realizada por Anthropic. Los resultados sitúan al sistema cerca de Claude Mythos Preview en determinadas pruebas de ciberseguridad y plantean interrogantes sobre los riesgos asociados a la distribución de modelos cuyos parámetros pueden descargarse y modificarse libremente.
La investigación se concentró en una diferencia relevante para la seguridad informática: detectar un defecto en un programa no equivale a aprovecharlo para ejecutar acciones no autorizadas. Esta última capacidad, conocida como explotación de vulnerabilidades, requiere desarrollar procedimientos que permitan utilizar una falla para alterar el funcionamiento previsto del software.
En la prueba ExploitBench, diseñada para evaluar la explotación de vulnerabilidades en el motor V8 de Google Chrome, GLM-5.3 consiguió construir ataques completos en 50 de 410 intentos realizados en entornos controlados. Claude Mythos Preview, desarrollado por Anthropic, alcanzó 56 resultados exitosos bajo las mismas condiciones.
La diferencia entre ambos modelos fue de seis ataques funcionales, aunque los resultados corresponden a un conjunto específico de pruebas y no permiten establecer que tengan un rendimiento equivalente en todos los escenarios de ciberseguridad.
Anthropic también describió un experimento desarrollado junto con un investigador, en el que GLM-5.3 identificó vulnerabilidades desconocidas en un navegador y consiguió combinarlas para elaborar una página web capaz de acceder a archivos locales cuando era visitada.
La demostración se efectuó bajo condiciones controladas y con notificaciones previas a los responsables del software afectado. El ejercicio permitió evaluar la capacidad del modelo para encadenar distintas fallas y transformarlas en un procedimiento de explotación.
Este tipo de herramientas tiene aplicaciones en la investigación defensiva, ya que puede ayudar a identificar vulnerabilidades y desarrollar pruebas para corregirlas antes de que sean aprovechadas por terceros. Sin embargo, también puede facilitar determinadas etapas de la preparación de ataques informáticos.
Otro aspecto examinado por Anthropic fue el comportamiento de GLM-5.3 frente a instrucciones explícitamente maliciosas.
En su configuración original, el modelo rechazó todas las solicitudes de ese tipo incluidas en las simulaciones. No obstante, cuando los investigadores modificaron las condiciones de las pruebas o utilizaron versiones con menores restricciones, las respuestas favorables a esas solicitudes aumentaron hasta situarse entre el 64% y el 100%, dependiendo del escenario evaluado.
Los investigadores precisaron que estos experimentos se realizaron en ambientes simulados, sin intervenir redes empresariales reales ni ejecutar ataques contra usuarios conectados a internet. Por lo tanto, la aceptación de una instrucción maliciosa no demuestra, por sí sola, la capacidad de comprometer exitosamente un sistema informático en condiciones reales.
La evaluación también puso atención en las características de distribución de GLM-5.3. Z.ai presentó el modelo en agosto y posteriormente publicó sus parámetros, conocidos como pesos, lo que permite descargarlo, instalarlo y ejecutarlo en infraestructura administrada por terceros.
A diferencia de los sistemas que funcionan exclusivamente a través de servicios controlados por sus desarrolladores, los modelos de pesos abiertos pueden utilizarse sin depender permanentemente del proveedor original.
Esta modalidad facilita la investigación independiente, la adaptación a necesidades específicas y el desarrollo de herramientas de ciberseguridad. Al mismo tiempo, limita la capacidad del fabricante para supervisar su utilización o mantener determinadas restricciones una vez que el sistema ha sido descargado y modificado.
Anthropic, empresa que desarrolla modelos de acceso restringido, advirtió sobre los riesgos de que sistemas avanzados con pesos disponibles públicamente sean utilizados para producir contenido peligroso o facilitar actividades informáticas maliciosas.
La publicación de sus resultados se produjo en medio de una discusión más amplia sobre la velocidad de desarrollo de la inteligencia artificial y la necesidad de establecer mecanismos de supervisión. El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, ha planteado públicamente la importancia de avanzar en normas de gobernanza y regulación para esta tecnología.
Los antecedentes de Anthropic se suman a una evaluación independiente publicada en septiembre por el Centro de Estándares e Innovación en Inteligencia Artificial (CAISI), dependiente del Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST).
Ese organismo identificó a GLM-5.3 como el modelo de pesos abiertos con mayores capacidades de ciberseguridad entre los sistemas examinados hasta ese momento.
No obstante, el informe estadounidense también señaló que el desarrollo chino se encontraba aproximadamente cuatro meses por detrás de los modelos estadounidenses más avanzados en este ámbito y presentaba capacidades generales inferiores.
Ambas evaluaciones distinguen entre la capacidad técnica de generar procedimientos de explotación, las restricciones incorporadas para evitar usos indebidos y las posibilidades de modificar un modelo cuando sus parámetros están disponibles públicamente.
Los informes de Anthropic y del NIST aportan así antecedentes sobre el desempeño de GLM-5.3 en pruebas de seguridad informática, aunque sus resultados están limitados a los escenarios y metodologías empleados en cada evaluación. (NP-ChatGPT-La Tercera)
