The National Defense Mobilization Law and Decrees 835 and 837 reinforce the subordination of companies and employees to Beijing’s strategic agenda, granting the state the authority to review, limit, or force divestments. The techno-military firm plays a key role in this function.
Huawei’s global expansion—acting as the spearhead of the Chinese regime’s technological and military strategy—has reshaped the geopolitical and international security landscape. Founded in 1987 by Ren Zhengfei, the company now stands as a symbol of the symbiosis between technological development, state power, and the influence of the People’s Liberation Army (PLA).
This relationship goes beyond mere commerce, raising fundamental questions regarding the security, sovereignty, and autonomy of nations that adopt the company’s products and services.
Warnings have emerged from developed nations—including the United States, Australia, the United Kingdom, Canada, New Zealand, Sweden, France, Germany, Romania, Japan, and Taiwan—fearing that Beijing might interfere with their communications and services. Most recently, the U.S. State Department issued a warning to the Provincial Public and Community Services Cooperative of Neuquén (CALF) regarding a contract with Huawei for the rollout of a fiber-optic network; it is also considering revoking the visas of executives at the company, which handles power distribution in the Patagonian province. Reliable sources speaking to Infobae went further, noting that such sanctions or visa restrictions could be extended to other corporations and their board members who expand their collaboration or contracts with the Chinese techno-military giant.
The link between Huawei and the Chinese state apparatus has never been a secret. Chinese laws require major companies to include members of the Chinese Communist Party (CCP) on their boards of directors. This mandate transforms every significant enterprise into a link within the state’s power structure. Huawei’s penetration of the global 5G network—a system that will enable the instantaneous transmission of data across the planet—represents far more than a technological leap: it entails the possibility that the regime led by Xi Jinping could gain access to strategic information belonging to users, companies, and governments in dozens of countries. An encrypted incursion. The United States and key European nations are taking note of those countries that are embracing Huawei without restriction.
COMO FUNCIONA HUAWEI Y POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE COMO ENGRANAJE TECNOLÓGICO DEL EJÉRCITO CHINO
La Ley de Unidad Nacional y los decretos 835 y 837 refuerzan la subordinación de compañías y empleados al diseño estratégico de Beijing, con potestad estatal para revisar, limitar o forzar desinversiones. La empresa tecnomilitar es clave para esa función.
La expansión global de Huawei como punta de lanza de la estrategia tecnológica y militar del régimen chino ha modificado el tablero geopolítico y de seguridad internacional. La empresa, fundada en 1987 por Ren Zhengfei, se erige hoy como símbolo de la simbiosis entre el desarrollo tecnológico, el poder estatal y la influencia del Ejército Popular de Liberación (EPL).
Esta relación excede lo meramente comercial y plantea interrogantes de fondo sobre la seguridad, la soberanía y la autonomía de los países que adoptan los servicios y productos de la compañía.
Las advertencias surgen desde los países desarrollados que temen que Beijing interfiera en sus comunicaciones y sus servicios: Estados Unidos, Australia, Reino Unido, Canadá, Nueva Zelanda, Suecia, Francia, Alemania, Rumania, Japón y Taiwán. En las últimas horas, fue el Departamento de Estado norteamericano el que advirtió a la empresa Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén (CALF) por un contrato con Huawei para el despliegue de una red de fibra óptica, y analiza revocarles las visas a las autoridades de la compañía encargada de la distribución de energía en la provincia patagónica. Fuentes confiables fueron más allá en conversación telefónica con Infobae: esas sanciones o restricciones de visa podrían ampliarse a otras corporaciones y miembros de sus directorios que multipliquen su colaboración o contratos con el gigante tecnomilitar chino.
El vínculo entre Huawei y el aparato estatal de China nunca fue secreto. Las leyes chinas exigen que las grandes compañías incorporen a miembros del Partido Comunista Chino (PCC) en sus directorios. Esta obligación transforma a cada empresa relevante en un eslabón de la estructura de poder del Estado. La penetración de Huawei en la red 5G global —un sistema que permitirá la transmisión inmediata de datos en todo el planeta— representa mucho más que un salto tecnológico: implica la posibilidad de que el régimen comandado por Xi Jinping acceda a información estratégica de usuarios, empresas y gobiernos de decenas de países. Un desembarco encriptado. Estados Unidos y los países europeos más relevantes toman nota de aquellas naciones que se entregan sin restricciones a Huawei.
La protección que otorga el Estado chino a Huawei es visible tanto en la diplomacia como en la economía. Xi Jinping utiliza a la firma como un activo central en su política exterior, defendiendo sus intereses en organismos multilaterales y enfrentando a potencias como Estados Unidos cuando la empresa se ve amenazada.
La estrategia china no se limita a la defensa retórica o a la presión diplomática. El modelo de préstamos y financiación que despliega en América Latina, África y Asia tiene como contrapartida la cesión de recursos naturales y la autorización para instalar infraestructuras críticas, como bases militares y redes de telecomunicaciones. En países como Venezuela, Ecuador, Bolivia y Argentina, los créditos chinos abrieron la puerta a la influencia tecnológica de Huawei, que busca controlar el despliegue de la red 5G en mercados emergentes. Y mantenerlos bajo su paraguas financiero y tecnológico.
Ejecutivos e ingenieros de Huawei colaboraron durante años con órganos del EPL en proyectos de investigación avanzados. Las áreas varían desde la inteligencia artificial hasta el procesamiento de imágenes satelitales y la clasificación de emociones en videos publicados en línea. La empresa tecnomilitar niega la existencia de un vínculo institucional permanente, pero las coincidencias en los perfiles de los participantes y la naturaleza de las investigaciones refuerzan las sospechas de una colaboración estructural.
El avance de la red 5G ha encendido las alarmas en varias democracias, especialmente en India, Japón, Australia, Estados Unidos y países europeos. Las autoridades de India bloquearon la entrada de Huawei y ZTE al sector tras un incidente fronterizo con China y la revelación de que aplicaciones chinas transmitían datos sensibles a Beijing. El gobierno de Australia también prohibió el acceso de la compañía a sus redes, citando riesgos para la seguridad nacional y la confidencialidad de las comunicaciones.
En este contexto de control y vigilancia sobre personas y empresas chinas, el régimen promulgó recientemente tres normas que refuerzan de manera explícita la subordinación de todas las entidades y ciudadanos al diseño estratégico del Estado. Huawei podría actuar como una herramienta de seguimiento y control esencial para ese objetivo de represión transnacional. La llamada Ley de Unidad Nacional tiene como objetivo integrar y condicionar ideológicamente a la sociedad, mientras el Decreto 835 responde a la extraterritorialidad y permite incluso desconocer las leyes de otros países cuando afecten intereses chinos. El Decreto 837 establece un marco integral para controlar y orientar las inversiones chinas en el exterior bajo el pretexto de la “seguridad nacional”. Todas las inversiones fuera de China deben alinearse con lo que el régimen denomina “seguridad del régimen” y someterse a revisiones estatales. El concepto de seguridad nacional, lejos de limitarse a la defensa o el terrorismo, abarca tecnología, datos, finanzas, cadenas de suministro, cultura, energía y estabilidad política. ¿Qué mejor que tener una corporación que controle a las otras empresas chinas -y extranjeras- en sus comunicaciones para ejercer esa autoridad fuera del territorio chino?
Uno de los aspectos más polémicos de estas normas es la discrecionalidad del Consejo de Estado y los ministerios competentes para permitir, restringir o incluso obligar a desinvertir en operaciones en el extranjero. El Decreto 837 prohíbe exportar o utilizar en el exterior determinados bienes, tecnologías y datos sin autorización, e impone un sistema de revisión de seguridad para toda inversión externa. Las empresas chinas, incluyendo Huawei, y sus empleados están obligados a colaborar plenamente, incluso cuando deban responder ante autoridades extranjeras, y deben dar prioridad a la protección de los intereses del Estado chino por encima de legislaciones locales.
La política de “diplomacia del Wolf Warrior”, impulsada desde Beijing, acompaña estas disputas tecnológicas con campañas mediáticas y presiones económicas. Medios oficiales advierten sobre supuestas represalias para los países que rechacen a Huawei, mientras se presenta al régimen como víctima de una tendencia “anti-China”.
Empresa tecnomilitar
La dimensión militar del fenómeno se acentúa al analizar el perfil de Ren Zhengfei, fundador de la empresa y ex miembro del Ejército Popular de Liberación. Su experiencia en innovación y ciencia militar marcó la orientación de Huawei desde los inicios. El crecimiento de la empresa se apoyó en la transferencia de conocimiento y tecnología lograda a través de la colaboración —y en ocasiones el espionaje industrial— con actores estatales. Las denuncias de robo de información confidencial a competidores internacionales forman parte del historial de la compañía. Este modelo de articulación entre tecnología, Estado y fuerzas armadas no solo responde a una lógica interna china. La exportación de este esquema a otras regiones, mediante préstamos, inversiones y convenios de cooperación, amplía la presencia de Huawei mucho más allá de los límites del mercado. América Latina es uno de los escenarios donde la influencia se despliega con mayor claridad.
El deterioro económico de varias naciones de la región facilita el avance de la empresa. Gobiernos latinoamericanos utilizan al yuan como moneda de intercambio y la cesión de contratos estratégicos a Huawei como parte de un acuerdo más amplio con China. Sus bancos centrales también reciben ayudas temprarias, cuyos contratos no conocen ni los miembros de los congresos locales. Este tipo de pactos coloca a la empresa en el centro de la agenda política, económica y de defensa de los Estados involucrados.
La obligatoriedad de incorporar miembros del Partido Comunista Chino en las empresas y la colaboración documentada con el ejército convierten a Huawei en un actor híbrido, a medio camino entre la corporación y el brazo extendido del Estado y sus fuerzas armadas. Esta característica la diferencia de otras multinacionales tecnológicas y alimenta la desconfianza de gobiernos y agencias de inteligencia en todo el mundo.

JAPAN’S NUCLEAR DEBATE ALARMS CHINA AS 1945 ATOMIC BOMBINGS WERE COMMEMORATED
The Japanese government is undergoing a period of intense debate regarding the future of its nuclear policies, set against the backdrop of the 81st anniversary of the atomic bombings of Hiroshima and Nagasaki and mounting pressure from the Chinese regime. Concerns over regional security and the reliability of the alliance with the United States have led Japanese leaders to propose—for the first time in decades—a review of the “Three Non-Nuclear Principles.”
The country currently faces a contradiction: while honoring the victims and reaffirming its historical memory, Prime Minister Sanae Takaichi’s government is pushing to update the national defense strategy and is lifting restrictions such as the ban on arms exports. This new approach has drawn criticism from Beijing, which accuses Tokyo of embracing a “new militarism.”
To date, the Japanese Constitution prohibits the use of offensive weapons and maintains a commitment—in place since 1967—neither to possess or produce nuclear weapons nor to allow their entry into Japanese territory. However, China’s recent military maneuvers and rising regional tensions have prompted a shift in Tokyo’s political discourse.
Prime Minister Sanae Takaichi has avoided making a definitive statement on whether the anti-nuclear policy will be maintained, while Defense Minister Shinjiro Koizumi has called for a “dialogue free of taboos” regarding the issue. This ambiguity has caused concern among both the Japanese public and survivors of the 1945 attacks.
DEBATE NUCLEAR JAPONÉS INQUIETA A CHINA MIENTRAS FUERON CONMEMORADOS LOS LANZAMIENTO DE LAS BOMBAS ATÓMICAS DE 1945
El Gobierno de Japón atraviesa una etapa de fuerte debate sobre el futuro de sus políticas nucleares, en un contexto marcado por el 81 aniversario de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y la creciente presión del régimen chino. La inquietud por la seguridad regional y la fiabilidad de la alianza con Estados Unidos llevó a líderes japoneses a plantear, por primera vez en décadas, la revisión de los “tres principios no nucleares”.
Hoy, el país vive una contradicción: mientras honra a las víctimas y reafirma su memoria histórica, el gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi impulsa una actualización de la estrategia nacional de defensa y levanta restricciones como la prohibición de exportar armamento. Esta nueva línea fue criticada por Beijing, que acusa a Tokio de “nuevo militarismo”.
Hasta ahora, la constitución japonesa prohíbe el uso de armas ofensivas y mantiene, desde 1967, el compromiso de no poseer, producir ni permitir la entrada de armas nucleares en su territorio. Sin embargo, los recientes movimientos militares de China y las tensiones regionales provocaron un giro en el discurso político de Tokio.
La primera ministra Sanae Takaichi evitó pronunciarse claramente sobre si mantendría la política antinuclear, mientras que el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, instó a un “diálogo sin tabúes” sobre la cuestión. Esta ambigüedad ha preocupado tanto a la sociedad japonesa como a los sobrevivientes de los ataques de 1945.
Durante una reunión informal, un alto funcionario de la administración sugirió que Japón debería considerar la posibilidad de poseer armas nucleares, según publicaron medios como NHK y Asahi Shimbun. El comentario desató indignación pública y puso en primer plano la discusión sobre el rumbo del país en materia de defensa..
Quienes sobrevivieron a los bombardeos fueron históricamente una voz influyente en la cultura política pacifista de Japón. Satoshi Tanaka, de 82 años y superviviente de Hiroshima, expresó su escepticismo: “Si lo miro con cinismo, no puedo evitar pensar que tal vez ella realmente quiera cambiar” el compromiso antinuclear japonés, escribió para la AFP.
Tanaka manifestó su frustración por el giro de los líderes políticos hacia la seguridad militar, preguntando: “Se habla mucho de seguridad nacional. ¿Qué hay de construir la paz a través de la diplomacia?”. A pesar de que los supervivientes recibieron el Premio Nobel de la Paz 2024, el futuro de su asociación se ve amenazado por el envejecimiento de sus miembros: hasta marzo, solo quedaban reconocidos poco más de 91.000 supervivientes, con una edad media de 86,7 años.
El centro del debate está en la posible revisión de los principios no nucleares, en particular el que prohíbe permitir la entrada de armas nucleares extranjeras. Los partidarios del gobierno argumentan que esta modificación fortalecería la disuasión frente a las amenazas del régimen chino, mientras que voces como la de Hirofumi Yoshimura, líder del Partido de la Innovación de Japón, abogan por “trabajar para construir un mundo sin armas nucleares”, pero abren el debate en el marco de la alianza con Estados Unidos.
Según Yoshimura, “al considerar cómo garantizar la eficacia de la disuasión nuclear extendida en el marco de nuestra alianza con Estados Unidos, creo que deberíamos… seguir adhiriéndonos al principio de ‘no poseer ni producir’ armas nucleares”. Sin embargo, añadió que “en cuanto a ‘no permitir su entrada’, creo que hay margen para el debate sobre ese punto”.
El debate sobre el futuro nuclear de Japón se ha convertido en un tema central de la agenda nacional, enfrentando la memoria del pasado con las incertidumbres del presente y la presión de un entorno geopolítico cada vez más tenso.

NORTH KOREA LABELS JAPAN’S NEW DEFENSE WHITE PAPER A ROADMAP FOR ACTIVATING A “WAR MACHINE”
North Korea has issued a stern warning to Japan following the release of its latest Defense White Paper—a document Pyongyang describes not merely as an attempt to justify Tokyo’s rearmament, but as the definitive legal basis for activating what it terms a “war machine.” According to international security analyst Kang Won-chol—whose remarks were reported by the Korean Central News Agency (KCNA) and the *Rodong Sinmun* newspaper—the report’s release coincides with a period in which Japan is rushing toward militarization driven by an ambition for “re-invasion.”
The analyst maintained that Japan has baselessly labeled North Korea a “serious and imminent threat” solely to validate a military buildup he described as reckless. In his critique, Kang argued that Tokyo is attempting to “turn black into white” by citing alleged threats from neighboring countries while intensifying its alliance with the United States and its allies—a state policy that, in his view, seeks to deny past crimes and cement Japan’s ambition to become a global military power.
As evidence of this trend, the North Korean official cited recent statements by Japanese Defense Minister Shinjiro Koizumi, who called for bolstering the country’s military capabilities following the report’s release. For Pyongyang, these actions demonstrate that Japan is being steered by its leaders down an “extremely dangerous path,” acting as the vanguard of regional militarization, masking aggressive intentions under the guise of defense, and serving as the primary cause of escalating tensions in the area.
COREA DEL NORTE CALIFICA EL NUEVO LIBRO BLANCO DE DEFENSA JAPONÉS COMO UNA HOJA DE RUTA PARA PONER EN MARCHA UNA “MÁQUINA DE GUERRA”
Corea del Norte ha lanzado una dura advertencia contra Japón tras la publicación de su último Libro Blanco de Defensa, un documento que Pyongyang describe no solo como un intento de justificar el rearmamento de Tokio, sino como la base legal definitiva para la puesta en marcha de lo que denomina una “máquina de guerra”. Según el analista de seguridad internacional Kang Won-chol, cuyas declaraciones fueron difundidas por la Agencia Central de Noticias de Corea (KCNA) y el diario Rodong Sinmun, la aparición de este informe coincide con un momento en el que Japón se apresura hacia una militarización impulsada por una ambición de “reinvasión”.
El analista sostuvo que Japón ha calificado sin fundamentos a Corea del Norte como una “amenaza seria e inminente” con el único fin de validar un fortalecimiento militar que tildó de imprudente. En su crítica, Kang argumentó que Tokio está intentando “convertir lo negro en blanco” al estipular supuestas amenazas de países vecinos mientras intensifica su alianza con los Estados Unidos y sus seguidores, una política de Estado que, según su visión, busca negar crímenes del pasado y consolidar la ambición japonesa de convertirse en una potencia militar global.
Como evidencia de esta tendencia, el funcionario norcoreano citó las recientes declaraciones del ministro de Defensa japonés, Shinjiro Koizumi, quien hizo un llamado a potenciar las capacidades militares del país tras la difusión del informe. Para Pyongyang, estas acciones demuestran que Japón está siendo empujado por sus líderes hacia un “camino extremadamente peligroso” que actúa como vanguardia de la militarización en la región, ocultando intenciones de agresión bajo la etiqueta de defensa y convirtiéndose en la causa principal de la escalada de tensiones en la zona.
El ministro de Defensa de Japón, Shinjiro Koizumi, habla con los medios de comunicación tras reunirse con el ministro de Defensa de Corea del Sur, Ahn Gyu-back, en la sede del Distrito de Yokosuka de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, al sur de Tokio, el 30 de enero. Créditos: Yonhap.
El documento japonés en cuestión, el primero publicado bajo el actual gobierno de Sanae Takaichi, propone una modernización militar exhaustiva que incluye la integración de tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial y el uso de drones. Además, el Libro Blanco enfatiza la importancia de una cooperación más estrecha con sus aliados para abordar las crecientes preocupaciones de seguridad regionales, una estrategia que Corea del Norte interpreta como un paso hostil que justifica su propio desarrollo armamentístico.
Pyongyang asegura que fortalecer sus capacidades de defensa es un acto necesario para disuadir las intenciones hostiles de otras naciones, aunque esta retórica es vista con escepticismo desde Seúl. Un portavoz del Ministerio de Unificación de Corea del Sur señaló que estas denuncias son habituales y que el régimen de Kim Jong-un las utiliza para justificar su programa de armas nucleares y buscar una mayor alineación estratégica con China y Rusia, por lo cual las autoridades surcoreanas mantienen una vigilancia estrecha sobre la evolución de la situación en la península.
Published twice per week by Nuevo Poder. Articles and op-eds focusing on geopolitical issues around Indo-Pacific area
Editor: LW, senior fellow of REDCAEM and CESCOS
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