El Ministerio de Hacienda modificó el componente variable del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco) con el objetivo de amortiguar el incremento que experimentarán las bencinas y el diésel durante esta semana. La medida fue oficializada mediante un decreto publicado en el Diario Oficial, que actualiza el cálculo del impuesto específico aplicado a estos combustibles.

Según estimaciones del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes UC), el nuevo componente variable representa una reducción aproximada de $173 por litro para la gasolina de 93 octanos, de $183 para la de 97 octanos y de $293 para el diésel. Esto se traduce en una disminución del impuesto específico de $56,07, $62,85 y $105,37 por litro, respectivamente.

Desde Clapes UC explicaron que el componente variable se volvió más negativo, permitiendo que el Mepco absorba una mayor parte del aumento de los precios internacionales de los combustibles. De esta forma, el ajuste evita que el alza se traspase íntegramente a los consumidores y mantiene la proyección de incremento en torno a $30 por litro.

El centro de estudios señaló que, de no haberse efectuado esta modificación, el aumento de las gasolinas y del diésel habría sido considerablemente mayor, debido al comportamiento de los precios externos y del tipo de cambio.

Una evaluación similar realizó el economista senior del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, Juan Ortiz, quien sostuvo que el decreto reduce el impuesto específico efectivo aplicado a los combustibles, contribuyendo a moderar el impacto del alza.

El especialista estimó que el incremento final podría ubicarse entre $20 y $40 por litro, dependiendo del precio base que utilice la autoridad para el cálculo semanal. No obstante, indicó que es poco probable que se registre una subida de la magnitud observada a fines de marzo, aunque también descartó una disminución en los precios durante esta semana.

El Mepco es un mecanismo que busca reducir la volatilidad de los precios de los combustibles en el mercado nacional mediante ajustes periódicos al componente variable del impuesto específico, permitiendo amortiguar las variaciones derivadas del comportamiento del mercado internacional del petróleo y del tipo de cambio.