La exvicepresidenta de Costa Rica Rebeca Grynspan quedó al frente de la cuarta votación indicativa realizada este martes por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para escoger al próximo secretario general de la organización, aunque la persistencia de votos negativos mantiene sin definición la sucesión de Antonio Guterres.

De acuerdo con los resultados proporcionados, Grynspan obtuvo 10 votos a favor, tres en contra y dos abstenciones entre los 15 integrantes del Consejo de Seguridad. El resultado la dejó con la mayor cantidad de respaldos de la ronda, pero los rechazos siguen siendo relevantes debido al procedimiento que rige la designación.

Guterres concluirá su mandato el 31 de diciembre y la elección de su sucesor requiere una recomendación del Consejo de Seguridad a la Asamblea General. En la práctica, el respaldo de los cinco miembros permanentes —China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia— resulta determinante, ya que cualquiera de ellos puede bloquear una candidatura mediante su veto.

La segunda mayor cantidad de apoyos correspondió a la embajadora de Guyana Carolyn Rodrigues-Birkett, quien consiguió ocho votos favorables, seis negativos y una abstención. El resultado fue idéntico al registrado en la ronda anterior, por lo que su candidatura no consiguió reducir el nivel de oposición dentro del Consejo.

Una de las principales novedades fue el avance del argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato promovido por el gobierno de Javier Milei.

Grossi alcanzó ocho votos a favor y siete en contra, sin abstenciones. De acuerdo con los antecedentes entregados, sumó tres respaldos respecto de la votación anterior y redujo en uno los votos negativos. Su entorno calificó la jornada como un “gran día” y confirmó que el diplomático continuará en competencia.

Sin embargo, los siete votos contrarios muestran que Grossi todavía enfrenta resistencias importantes dentro del Consejo. Las votaciones indicativas permiten conocer el grado de apoyo de cada candidatura, pero en esta etapa no necesariamente identifican cuáles de los rechazos provienen de miembros permanentes y, por lo tanto, podrían transformarse en vetos decisivos.

La competencia permanece condicionada precisamente por la ausencia de consenso entre las principales potencias.

Según el cruce de informaciones contenido en los antecedentes proporcionados, Estados Unidos respaldaría la candidatura de Grossi, mientras China mostraría mayor disposición hacia Grynspan o Rodrigues-Birkett. No obstante, esos alineamientos y la atribución de votos negativos a países específicos no pueden darse por establecidos únicamente a partir de los resultados de las votaciones secretas.

Del mismo modo, la versión según la cual Washington estaría detrás de los tres votos negativos recibidos por Grynspan, así como las interpretaciones sobre las razones de los rechazos a Rodrigues-Birkett, corresponden a versiones e hipótesis sobre negociaciones diplomáticas que no quedan demostradas por el escrutinio.

En el caso de Grossi, uno de los interrogantes planteados en torno a su candidatura es si podrá reunir el respaldo de China y Reino Unido. Debido al poder de veto de ambos países, un rechazo definitivo de cualquiera de ellos sería suficiente para impedir que el Consejo recomiende su nombre a la Asamblea General.

Más atrás quedaron los otros cuatro postulantes incluidos en la votación.

El ugandés Olara Otunnu consiguió cinco votos favorables y ocho contrarios, mientras que el expresidente de Senegal Macky Sall recibió cinco apoyos y nueve rechazos.

La ecuatoriana María Fernanda Espinosa obtuvo tres votos a favor y diez en contra. Su compatriota Ivonne Baki registró un respaldo y once votos negativos.

El proceso continuará con una nueva ronda antes de finalizar octubre, según el calendario señalado en los antecedentes. Esa votación podría resultar especialmente relevante para determinar cuáles candidaturas tienen posibilidades de superar el filtro de los miembros permanentes.

En esa instancia está previsto diferenciar las papeletas utilizadas por los miembros permanentes de aquellas correspondientes a los diez integrantes no permanentes del Consejo. El procedimiento permitirá determinar si un voto negativo procede de alguna de las cinco potencias con derecho a veto, aunque sin individualizar públicamente cuál de ellas lo emitió.

Ese mecanismo puede modificar sustancialmente la lectura de los resultados. Una candidatura podría reunir un número elevado de votos favorables y, aun así, quedar bloqueada si entre sus rechazos figura el de un miembro permanente. En sentido contrario, un postulante con menos apoyos iniciales podría mantener opciones si logra reducir sus votos negativos y evitar un veto.

Por ahora, Grynspan encabeza la votación en cantidad de respaldos, Rodrigues-Birkett conserva ocho adhesiones y Grossi muestra el mayor avance respecto de la ronda anterior. Ninguno de esos resultados, sin embargo, equivale todavía a una nominación ni permite determinar quién será el próximo secretario general.

La próxima votación deberá entregar una señal más clara sobre dónde se encuentran los vetos de las potencias y qué candidaturas tienen margen para continuar negociando antes de que el Consejo de Seguridad alcance una recomendación.

Nota de verificación: esta redacción se basa exclusivamente en los antecedentes proporcionados. No dispongo en esta conversación de acceso a búsqueda web para verificar independientemente los resultados de esta cuarta votación ni los supuestos respaldos de cada miembro permanente. (NP-ChatGPT-Bariloche2000-Agencias)