La ministra de la Mujer y Equidad de Género, Judith Marín, ratificó este domingo la determinación del Ejecutivo de concretar la salida de la directora nacional del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG), Priscilla Carrasco. Pese a que la autoridad nacional había accedido al cargo mediante el sistema de Alta Dirección Pública en 2022, el gobierno planea retomar el proceso administrativo una vez que concluya el permiso médico de la funcionaria.

El conflicto escaló luego de que la subsecretaria de la cartera, Daniela Castro, solicitara la renuncia no voluntaria a Carrasco el pasado lunes. No obstante, la titular del SernamEG se encuentra actualmente bajo un tratamiento oncológico por un cáncer de mama triple negativo, situación que la llevó a presentar una licencia médica con efectos retroactivos, pausando temporalmente su desvinculación oficial.

Desde el Ministerio de la Mujer calificaron la medida como una de las determinaciones más complejas del actual periodo, argumentando que la decisión responde a la necesidad de asegurar la continuidad y confianza en la gestión del servicio. Por su parte, el Presidente José Antonio Kast respaldó la salida de la autoridad, señalando que el vínculo de confianza necesario para el ejercicio del cargo no se habría consolidado.

En contraparte, Priscilla Carrasco cuestionó duramente la forma en que el Ejecutivo ha manejado su situación profesional frente a su estado de salud. La directora calificó como inaceptable que se solicite su dimisión mientras atraviesa un proceso de recuperación médica, asegurando además que las autoridades estaban al tanto de su diagnóstico antes de proceder con la solicitud de renuncia.

PRISCILLA CARRASCO CUESTIONA ÉTICA DEL EJECUTIVO

La directora nacional del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SernamEG), Priscilla Carrasco, rompió el silencio tras la decisión del Gobierno de removerla de su cargo por “pérdida de confianza”. La funcionaria, quien se encuentra bajo tratamiento por un cáncer de mama detectado a principios de año, señaló que, si bien el Ejecutivo posee la facultad administrativa para solicitar su dimisión, el diagnóstico médico impone un contexto ético ineludible que contradice los pilares de cuidado y protección que promueve la actual administración.

Carrasco reveló que, al momento de ser notificada por la subsecretaria de la cartera, su primera reacción fue cuestionar si las autoridades estaban al tanto de su estado de salud. Para la directora, resulta contradictorio que se proceda con su salida en medio de una “alerta oncológica” declarada por el propio Gobierno y en un ministerio cuya gestión se ha vinculado públicamente al apoyo de mujeres con cáncer. Tras la notificación, la funcionaria presentó una licencia médica con efecto retroactivo, lo que mantiene su remoción en una pausa administrativa temporal.

El caso ha generado una transversal red de apoyo político, destacando figuras de la oposición como Evelyn Matthei, Karla Rubilar y las senadoras Paulina Núñez y María José Gatica. Carrasco, militante socialista, valoró el respaldo de estas líderes, afirmando que su gesto representa una forma de hacer política que evita la deshumanización del debate público. Asimismo, tomó distancia de otros conflictos sectoriales y evitó profundizar en comparaciones con desvinculaciones anteriores bajo el mismo criterio de confianza.

A pesar de la controversia, la ministra de la Mujer, Judith Marín, confirmó que la decisión de continuar con el proceso de remoción sigue firme una vez que concluya el periodo de reposo médico. Por su parte, Carrasco enfatizó que el impacto de esta situación en su salud es innegable y apeló al espíritu de la Ley del Cáncer, insistiendo en que la función pública debe ser coherente con los principios de protección al trabajador que el Estado busca garantizar para el resto de la ciudadanía. (NP-Gemini-La Tercera)