A solo tres semanas de haber asumido el mando, la administración del Presidente José Antonio Kast enfrenta un temprano choque con la realidad del poder, marcado por el costo político del alza de los combustibles y una serie de flancos ministeriales. La promesa de campaña “todo va a estar bien” se ha visto tensionada por una baja en las encuestas y críticas transversales —incluso desde sectores de la propia derecha— que apuntan a una falta de empatía en el manejo de la crisis económica y errores en la secuencia de instalación del gabinete.

Al interior de Palacio, el análisis apunta a que las dificultades no radican únicamente en la magnitud de los ajustes económicos, sino en la forma de enfrentar las controversias iniciales. Ministras como Mara Sedini (Vocería) y Trinidad Steinert (Seguridad) han estado en el centro de los cuestionamientos, sumándose a polémicas internas en carteras como SernamEG que el oficialismo considera evitables. Esta situación ha obligado a La Moneda a implementar medidas correctivas, incluyendo procesos de coaching comunicacional para los secretarios de Estado, con el fin de evitar nuevos traspiés en el relato gubernamental.

Para retomar la iniciativa, el Ejecutivo busca reforzar el diseño original del “gobierno de emergencia”, enfatizando los ejes programáticos de seguridad, control migratorio e impulso a la inversión. La estrategia actual de los asesores presidenciales se centra en profesionalizar la puesta en escena ministerial y blindar la agenda de orden público, intentando disipar la percepción de una instalación accidentada y recuperar el respaldo ciudadano frente a los desafíos económicos de este inicio de mandato. (NP-Gemini-El Mercurio)