El proyecto para instalar un cable submarino de fibra óptica entre Chile y China continúa su tramitación administrativa y no ha sido descartado, aseguró el biministro de Obras Públicas y Telecomunicaciones, Louis de Grange, quien señaló que la iniciativa todavía no cuenta con los permisos necesarios para concretarse.
La autoridad se refirió al denominado Chile-China Express, proyecto impulsado por China Mobile que busca establecer una conexión submarina entre Valparaíso y Hong Kong. La iniciativa generó una controversia diplomática con Estados Unidos durante los últimos meses del gobierno de Gabriel Boric.
“El proceso sigue su curso natural”, afirmó De Grange, al explicar que actualmente se recopilan antecedentes y se responden consultas relacionadas con la solicitud de concesión. Según el ministro, se trata de requerimientos habituales dentro de este tipo de procedimientos.
Sus declaraciones contrastan con lo señalado meses atrás por el embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, quien había afirmado que el proyecto estaba terminado. De Grange sostuvo que la iniciativa continúa siguiendo los procedimientos correspondientes y que todavía se encuentra en una fase administrativa.
El ministro recalcó que tanto China como Estados Unidos son socios estratégicos relevantes para Chile y aseguró que el Gobierno buscará mantener buenas relaciones con ambos países, sin renunciar a la autonomía de las decisiones nacionales.
El proyecto se transformó en un foco de tensión diplomática a comienzos de 2026, luego de que Washington manifestara reparos relacionados con eventuales riesgos para la seguridad de las telecomunicaciones y la infraestructura crítica.
En febrero, la administración del Presidente estadounidense Donald Trump revocó las visas de tres funcionarios del entonces gobierno de Boric relacionados con la tramitación del proyecto. Entre ellos se encontraba el entonces ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz.
Estados Unidos sostuvo en esa oportunidad que las autoridades afectadas habían participado en acciones que, a juicio de Washington, comprometían infraestructura crítica de telecomunicaciones y la seguridad regional. La administración de Boric rechazó la medida y reivindicó la facultad de Chile para adoptar soberanamente sus decisiones.
Posteriormente, durante el período de transición entre los gobiernos de Boric y José Antonio Kast, Judd afirmó que el proyecto del cable submarino había llegado a su fin.
De Grange rechazó que la actual administración esté condicionando sus decisiones a la posición estadounidense. Al ser consultado sobre la posibilidad de enfrentar medidas similares a las aplicadas contra funcionarios del gobierno anterior, sostuvo que no existen razones para estar preocupados y reiteró que Chile mantiene su soberanía.
El biministro aseguró además que el Ejecutivo mantiene buenas relaciones tanto con el embajador estadounidense como con representantes chinos. De esta manera, recalcó que la evaluación del Chile-China Express continuará mediante los procedimientos administrativos establecidos para determinar si corresponde otorgar las autorizaciones requeridas. (NP-ChatGPT-Bio Bio)
