La exministra de Transportes y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, expresó su profunda preocupación respecto a la gestión del proyecto de fibra óptica que busca unir a Chile con Asia. Según la exautoridad, durante el gobierno de Sebastián Piñera se consolidó el proyecto de cable submarino “Humboldt”, una conexión hacia Australia desarrollada con financiamiento de la CAF, convenios con Brasil, Argentina y Paraguay, y la participación de Google. Hutt destaca que dicha iniciativa fue diseñada para ser abierta y competitiva, eligiendo la ruta a Oceanía precisamente para permitir que los usuarios decidieran libremente su destino final en Asia a través de múltiples cables existentes, evitando amarrar la operación a un solo proveedor.

Sin embargo, Hutt denuncia que la actual administración, a través de la Subsecretaría de Telecomunicaciones liderada por Claudio Araya (PC), ha impulsado de manera paralela y bajo reserva un segundo proyecto de cable que llegaría directamente a China, en particular a Hong Kong. A juicio de la exsecretaria de Estado, esta nueva iniciativa es “completamente innecesaria” dada la existencia del cable Humboldt, el cual tiene una vida útil prevista de 30 años y una capacidad que sextuplica a la tecnología actual. La exministra cuestiona la racionalidad técnica de este plan y apunta a que su viabilidad operativa quedaría en manos de China Mobile, lo que entregaría el control de los datos a una empresa estatal del gigante asiático.

Lo más crítico de esta situación, según advierte Hutt, no radica en quién construye la infraestructura, sino en quién opera y accede al tráfico de información, el cual incluye transacciones financieras y datos de seguridad nacional. La exautoridad calificó el proyecto como un vínculo entre el Partido Comunista chileno y el chino, sugiriendo que se manejó en secreto para acelerar su avance antes del cambio de mando. Esta falta de transparencia habría motivado las recientes y severas advertencias de altas autoridades de Estados Unidos, quienes se reunieron con diversas carteras de gobierno y parlamentarios ante la gravedad de lo que consideran una amenaza al 95% del tráfico mundial de datos. (NP-Gemini-RR.SS.)