La crisis diplomática entre Chile y Estados Unidos ha alcanzado un punto crítico tras la advertencia del embajador Brandon Judd de poner en revisión la permanencia del país en el programa Visa Waiver. En una jornada de alta tensión en La Moneda, el Ministerio de Transportes confirmó que el proyecto de cable submarino “Chile-China Express” se mantendrá en suspenso hasta que el Estado Mayor Conjunto y el Ministerio de Defensa emitan un informe técnico de seguridad. Esta decisión busca aplacar la arremetida de la administración de Donald Trump, que ya sancionó con la revocación de visas al ministro Juan Carlos Muñoz y a otras dos autoridades por “comprometer la seguridad regional”.
El embajador Judd calificó de “irrisoria” la supuesta sorpresa del Ejecutivo ante las sanciones, asegurando que advirtió personalmente a los ministros sobre las repercusiones de avanzar con China Mobile. El diplomático fue enfático en señalar que, si bien el Visa Waiver está seguro “en este momento”, su continuidad depende de que Chile actúe como un “buen socio” en materia de comunicaciones y seguridad. La Moneda, a través de la ministra Camila Vallejo, tildó las declaraciones de “arbitrarias y unilaterales”, reafirmando que el país toma decisiones de manera soberana y no bajo amenazas externas, lo que motivó un nuevo intercambio de descalificaciones entre ambas delegaciones.
Ante la gravedad de las acusaciones de espionaje y hackeos provenientes de China, el ministro de Seguridad, Luis Cordero, solicitó un análisis de emergencia a la Agencia Nacional de Ciberseguridad. En la misma línea, el canciller Alberto van Klaveren instruyó a la Brigada de Cibercrimen de la PDI para investigar las alertas de vulnerabilidad en empresas nacionales mencionadas por Washington. El gobierno insiste en que el proyecto está en una etapa embrionaria —quedan 12 pasos administrativos pendientes—, por lo que la decisión final sobre su viabilidad técnica y política será heredada por la administración entrante.
Con el cambio de mando a la vuelta de la esquina, el futuro del cable submarino se perfila como la primera gran prueba de fuego en política internacional para José Antonio Kast. Mientras el gobierno saliente intenta encapsular el conflicto mediante informes técnicos, la administración Trump ha dejado claro que la relación estratégica con Chile está supeditada a su alineación en la competencia tecnológica global. El desenlace de esta disputa no solo definirá la infraestructura digital del país, sino también la estabilidad de los beneficios migratorios y comerciales que los ciudadanos chilenos mantienen con la potencia norteamericana.
HUAWEI ACLARA SU POSICIÓN: SIN VÍNCULOS EN EL PROYECTO CHILE-CHINA EXPRESS
En medio de la escalada de tensiones diplomáticas entre Santiago y Washington, la gigante tecnológica Huawei emitió una declaración pública para desmarcarse del polémico proyecto de cable submarino que uniría Valparaíso con Hong Kong. La compañía fue enfática en señalar que no tiene relación alguna, directa ni indirecta, con la iniciativa impulsada por China Mobile, la cual ha motivado la reciente revocación de visas a altos funcionarios del gobierno del Presidente Gabriel Boric por parte de la administración de Donald Trump.
La confusión que Huawei busca disipar radica en la participación de HMN Technologies Co., Ltd. en el proyecto. Huawei aclaró que, aunque dicha empresa operaba anteriormente como Huawei Marine Networks, dejó de ser parte de su conglomerado en 2019. En 2020, el grupo Hengtong Optic-Electric adquirió la mayoría accionaria y, para marzo de 2023, completó la compra del 100% de la propiedad, consolidando a HMN como una entidad totalmente independiente. “La similitud en la sigla puede prestarse a confusión”, advirtió la firma, subrayando la necesidad de prevenir la difusión de información incorrecta.+1
El proyecto Chile-China Express, liderado por China Mobile International a través de su filial CMI Chile SpA, representa una competencia directa para el cable Humboldt, el cual ya fue adjudicado a la estadounidense Google para conectar a Chile con Oceanía. Mientras Washington argumenta que una ruta directa hacia territorio chino compromete la seguridad regional y la integridad de los datos, el gobierno chileno mantiene la iniciativa en fase de evaluación técnica, a la espera de informes de ciberseguridad y defensa para definir su viabilidad final.+1 (NP-Gemini-La Tercera)
