El Presidente José Antonio Kast y el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, firmaron un proyecto de ley que será enviado al Congreso para ampliar el límite de endeudamiento autorizado para el ejercicio presupuestario de 2026. La propuesta contempla un incremento de US$6.200 millones respecto de la autorización vigente establecida en la Ley de Presupuestos.
Con esta iniciativa, el Ejecutivo busca ampliar el margen de financiamiento estatal por sobre los US$17.400 millones ya autorizados para este año, además de los US$600 millones adicionales contemplados en la normativa. Desde Hacienda señalaron que la medida responde a la necesidad de asegurar el cumplimiento de compromisos fiscales y garantizar el financiamiento de las obligaciones del Estado durante 2026.
La decisión había sido anticipada en el Informe de Finanzas Públicas correspondiente al primer trimestre, documento en el que el Gobierno actual actualizó las proyecciones fiscales y reconoció un escenario más complejo que el considerado durante la elaboración del presupuesto. El anuncio generó sorpresa en sectores oficialistas, debido a que Quiroz había manifestado anteriormente reticencia a incrementar el nivel de endeudamiento fiscal.
El ministro explicó que el aumento solicitado se fundamenta en mayores necesidades de financiamiento derivadas de menores ingresos proyectados, gastos no plenamente considerados en el presupuesto, efectos cambiarios sobre las emisiones de deuda y la necesidad de fortalecer la posición financiera del Estado.
Según detalló Hacienda, del total solicitado, US$3.800 millones corresponden a un déficit fiscal superior al previsto originalmente. A ello se agregan US$900 millones por impacto del tipo de cambio y otros US$1.500 millones asociados a compromisos pendientes vinculados a la denominada deuda flotante.
La cartera enfatizó que el proyecto no implica la creación de nuevos programas de gasto, sino que busca cubrir obligaciones ya comprometidas bajo un escenario fiscal más estrecho. Asimismo, reafirmó que continuará aplicando medidas de austeridad y racionalización del gasto público para contener el deterioro de las cuentas fiscales.
La solicitud de mayor endeudamiento surge tras la actualización de las proyecciones de deuda pública realizada por la Dirección de Presupuestos. De acuerdo con las estimaciones oficiales, la deuda bruta del Gobierno Central alcanzaría el 43,1% del PIB en 2026 y aumentaría progresivamente hasta situarse en 46,5% en 2030.
Las proyecciones indican además que en 2028 la deuda superaría el umbral prudente de 45% del PIB, referencia utilizada para evaluar la sostenibilidad fiscal de largo plazo. Aunque dicho límite no constituye una restricción legal, su superación es considerada una señal de mayor presión sobre las finanzas públicas.
En el mismo informe, Hacienda cuestionó las estimaciones heredadas de la administración anterior, argumentando que estas no reflejaban completamente el impacto de los déficits proyectados para el período 2026-2030. Según la cartera, ello llevó a una subestimación de la trayectoria futura de la deuda pública.
La discusión legislativa se desarrollará en medio de un debate político sobre el estado de las finanzas públicas y las prioridades económicas del Ejecutivo. Desde la oposición han surgido cuestionamientos por la decisión de solicitar más espacio de endeudamiento mientras el Gobierno impulsa una reducción de la tasa del impuesto corporativo desde 27% a 23% dentro de su agenda de reactivación económica.
ANÁLISIS
Este texto refiere la decisión fiscal del gobierno de solicitar al Congreso autorización para aumentar el límite de endeudamiento de 2026 en US$6.200 millones. Como se sabe,
- La Ley de Presupuestos 2026 autorizaba originalmente hasta US$17.400 millones de nueva deuda, más un margen adicional de US$600 millones.
- El Ejecutivo busca elevar ese límite en US$6.200 millones.
- Según Hacienda, el aumento se explica por:
- US$3.800 millones por un déficit fiscal mayor al proyectado.
- US$900 millones por efectos del tipo de cambio.
- US$1.500 millones asociados a pagos pendientes de la llamada deuda flotante.
- El gobierno sostiene que no se trata de financiar nuevos programas, sino de cubrir obligaciones ya existentes y corregir un escenario fiscal más deteriorado que el previsto inicialmente.
El mensaje central es que el diagnóstico fiscal es peor que el considerado cuando se elaboró el presupuesto:
- Menores ingresos fiscales esperados.
- Mayores gastos comprometidos.
- Necesidad de regularizar obligaciones pendientes.
- Mayor dependencia del financiamiento vía deuda.
También, según las proyecciones citadas, muestra preocupación por la deuda pública:
| Año | Deuda bruta (% PIB) |
|---|---|
| 2026 | 43,1% |
| 2027 | 44,4% |
| 2028 | 45,4% |
| 2029 | 46,3% |
| 2030 | 46,5% |
El punto sensible es que en 2028 la deuda superaría el umbral prudente de 45% del PIB, referencia utilizada habitualmente para evaluar la sostenibilidad fiscal de Chile.
El proyecto puede generar críticas por una aparente tensión entre dos objetivos:
- Por un lado, el gobierno argumenta que necesita más deuda para cubrir déficits y obligaciones pendientes.
- Por otro, impulsa una rebaja del impuesto corporativo de 27% a 23%, lo que potencialmente reduce la recaudación futura.
Los defensores de la medida podrían argumentar que una menor carga tributaria impulsará inversión y crecimiento. Los críticos sostendrán que resulta contradictorio pedir más endeudamiento mientras se reducen fuentes de ingresos fiscales.
La noticia refleja un cambio importante en el diagnóstico fiscal: el gobierno reconoce mayores necesidades de financiamiento para 2026 y busca obtener margen legal para cubrirlas. El debate de fondo no será solamente el aumento de deuda, sino si la estrategia económica propuesta permitirá estabilizar la trayectoria de la deuda pública en los próximos años.
QUIROZ ADMITE INCOMODIDAD CON PROYECTO
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, manifestó su preocupación ante parlamentarios oficialistas durante una reunión realizada en el Palacio Presidencial de Cerro Castillo, luego de la firma del proyecto de ley que busca ampliar en US$6.200 millones la autorización de endeudamiento contemplada en la Ley de Presupuestos de 2026.
La exposición fue encabezada por el Presidente José Antonio Kast y contó además con la participación del biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, y del ministro de Seguridad, Martín Arrau. En la instancia, el titular de Hacienda explicó los fundamentos de la iniciativa y el complejo escenario fiscal que enfrenta el Ejecutivo.
Según asistentes al encuentro, Quiroz reconoció abiertamente su malestar por la medida, señalando a los legisladores que se trataba de una de las decisiones más difíciles que le ha correspondido adoptar desde que asumió el cargo. El aumento de la deuda fue descrito por el secretario de Estado como una necesidad derivada de menores ingresos proyectados, mayores compromisos de gasto, efectos del tipo de cambio y la necesidad de fortalecer la posición financiera del Fisco.
El presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Agustín Romero, afirmó que el ministro expresó personalmente la incomodidad que le generó respaldar el proyecto. El parlamentario sostuvo que las cifras revisadas por Hacienda y la Dirección de Presupuestos muestran que una parte importante de la deuda autorizada ya se encontraba comprometida durante el primer trimestre del año.
Romero destacó, sin embargo, que la decisión no altera el objetivo del Gobierno de ordenar las cuentas fiscales y reimpulsar el crecimiento económico. En ese sentido, mencionó la importancia del proyecto de Reconstrucción Nacional como una de las principales herramientas para fortalecer la actividad económica durante la administración.
Desde el oficialismo también respaldaron la iniciativa. La diputada Flor Weise señaló que, pese a los esfuerzos realizados para contener el gasto público, las condiciones económicas obligan a solicitar un mayor margen de endeudamiento. A su juicio, las medidas de austeridad implementadas previamente evitaron que el requerimiento fuera aún más elevado.
La parlamentaria agregó que el Ejecutivo informó a los legisladores que solicitará discusión inmediata para acelerar la tramitación del proyecto en el Congreso, con el propósito de asegurar oportunamente el financiamiento requerido para el ejercicio fiscal.
Por su parte, la senadora y presidenta de Renovación Nacional, Andrea Balladares, sostuvo que las proyecciones de endeudamiento consideradas en el presupuesto aprobado el año pasado quedaron por debajo de las necesidades reales del Estado. Asimismo, apuntó a factores como las variaciones en el tipo de cambio y el deterioro de las condiciones económicas como elementos que explican la necesidad de recurrir a una mayor autorización de deuda.
La iniciativa comenzará ahora su trámite legislativo en la Cámara de Diputados, donde el Gobierno buscará una rápida aprobación en medio del debate sobre la situación fiscal heredada y las medidas destinadas a recuperar el crecimiento económico.
DIVIDIDAS REACCIONES PARLAMENTARIAS
La decisión del ministro de Seguridad, Martín Arrau, de remover a los subsecretarios Andrés Jouannet y Ana Victoria Quintana generó diversas reacciones en el mundo político, donde el ajuste fue interpretado como una señal relevante respecto del rumbo que busca imprimir el Gobierno a una de sus áreas prioritarias.
Desde el oficialismo, parlamentarios valoraron la determinación como una medida necesaria para fortalecer la conducción del ministerio y enfrentar con mayor eficacia la crisis de seguridad. Legisladores de Chile Vamos destacaron que la reorganización permitirá consolidar equipos más alineados con los objetivos de la cartera y mejorar la coordinación en la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado.
El diputado Jaime Coloma (UDI) sostuvo que la decisión refleja liderazgo y disposición para realizar los cambios que sean necesarios con el fin de fortalecer la política de seguridad. En tanto, el diputado Francisco Orrego (RN) afirmó que el ministro cuenta con plena facultad para conformar su equipo y expresó su expectativa de que los nuevos nombramientos estén a la altura de las exigencias del cargo.
Desde otros sectores que respaldan al Ejecutivo surgieron llamados a que los cambios se traduzcan en resultados concretos. El diputado Fabián Ossandón (PDG) señaló que la ciudadanía espera soluciones efectivas frente al crimen organizado, el narcotráfico, la migración irregular y la delincuencia, más allá de las modificaciones en los equipos ministeriales.
Una postura similar expresó el diputado Pier Karlezi, del Partido Nacional Libertario, quien manifestó apoyo a las decisiones que se ajusten al programa de gobierno, aunque advirtió que mantendrá una actitud crítica si no se observan avances concretos en materia de seguridad. Asimismo, llamó a acelerar la implementación de medidas y definiciones estratégicas para enfrentar la crisis que afecta al país.
En la oposición, en cambio, las reacciones estuvieron marcadas por cuestionamientos a la conducción del Ejecutivo. La diputada Coca Ñanco (Frente Amplio) sostuvo que los cambios podrían ser interpretados como una señal de desorden interno y criticó la falta de coordinación observada durante los primeros meses de gobierno.
Por su parte, la diputada Daniela Serrano (PC) cuestionó la sucesión de modificaciones en el equipo de Seguridad y afirmó que los cambios reflejan dificultades para consolidar una estrategia clara en una de las principales promesas de campaña del Presidente José Antonio Kast.
Las reacciones se producen en momentos en que Martín Arrau busca consolidar su liderazgo al frente del Ministerio de Seguridad y presentar ante el Congreso los lineamientos de su gestión. La expectativa transversal entre oficialismo y oposición apunta a que la reestructuración interna vaya acompañada de resultados tangibles en la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado. (NP-ChatGPT-Ex Ante-Emol-La Tercera)
