El Gobierno oficializó la salida de Chile del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), poniendo fin a una participación que se extendió por 55 años. La decisión fue comunicada mediante una nota verbal enviada a Naciones Unidas, marcando uno de los principales cambios en la política exterior impulsada por la administración del Presidente José Antonio Kast.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores explicaron que la determinación responde a que el movimiento fue creado en un contexto internacional distinto, durante la Guerra Fría, y que las condiciones geopolíticas actuales hacen necesario reorientar la participación del país en los foros multilaterales. La notificación ya fue remitida a la presidencia del organismo, actualmente encabezada por Uganda.
Chile integraba el Movimiento de Países No Alineados desde 1971, cuando ingresó durante el gobierno del expresidente Salvador Allende. La agrupación surgió como una instancia de coordinación política para países que buscaban mantener independencia frente a los bloques en disputa durante la Guerra Fría y, con el paso de los años, ha reducido su influencia en el escenario internacional.
La decisión ha generado advertencias respecto de sus eventuales efectos en la política exterior chilena. Entre ellos, se menciona el posible impacto en la candidatura de Valparaíso para albergar la futura secretaría del Tratado de Alta Mar de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad Marina en Áreas Fuera de la Jurisdicción Nacional.
Asimismo, algunos especialistas han señalado que el Movimiento continúa siendo un espacio de coordinación en materias como el desarme nuclear y la reforma del sistema internacional, además de facilitar vínculos con países de Asia, África y América Latina. También se ha planteado que la ausencia de Chile podría abrir espacio para que Bolivia impulse nuevamente su reivindicación marítima dentro de ese foro internacional.
EX CANCILLERES CUESTIONAN DECISIÓN
La decisión del Gobierno de retirar a Chile del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) generó cuestionamientos de exautoridades y especialistas en política exterior, quienes advirtieron sobre las eventuales consecuencias diplomáticas de abandonar un foro del que el país formó parte durante más de cinco décadas.
La exsubsecretaria de Relaciones Exteriores Gloria de la Fuente afirmó que resulta difícil identificar el objetivo estratégico detrás de la medida y sostuvo que la permanencia de Chile en el organismo había sido una política de Estado por varios años. Además, señaló que, si la decisión estuviera vinculada a facilitar negociaciones comerciales con Estados Unidos, ello podría afectar la autonomía y la consistencia que históricamente han caracterizado la política exterior chilena.
Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores defendieron la determinación, indicando que el Movimiento de Países No Alineados fue creado en un contexto geopolítico distinto al actual y que ya no responde a los desafíos internacionales contemporáneos. La Cancillería aseguró que Chile mantendrá su compromiso con el multilateralismo y continuará promoviendo los principios de su política exterior mediante su participación en otros organismos y foros internacionales.
Entre las voces críticas, el excanciller Heraldo Muñoz calificó la medida como un error y advirtió que podría perjudicar los intereses internacionales del país. Recordó que la participación de Chile en el movimiento permitió enfrentar iniciativas impulsadas por Bolivia durante el litigio marítimo ante la Corte Internacional de Justicia y sostuvo que el retiro ocurre en un momento clave, cuando el país busca apoyo para que Valparaíso sea sede de la futura secretaría del Tratado de Alta Mar.
El excanciller José Miguel Insulza sostuvo que la decisión refleja un cambio en la orientación de la política exterior chilena y un eventual acercamiento a alianzas preferenciales. No obstante, indicó que la autonomía estratégica de un país no depende exclusivamente de su permanencia en el Movimiento de Países No Alineados.
Por su parte, el también excanciller Mariano Fernández manifestó que abandonar el organismo reduce espacios de diálogo con más de un centenar de países de Asia, África y América Latina, lo que podría dificultar la construcción de apoyos en negociaciones multilaterales. Asimismo, destacó que la pertenencia al bloque complementaba la estrategia de autonomía internacional que Chile ha desarrollado mediante tratados comerciales y su participación en diversos organismos internacionales. (NP-ChatGPT-CNNChile-The Clinic)
