El gobierno del Presidente José Antonio Kast anunciará esta semana, en el marco de la ley miscelánea, la eliminación del impuesto del 10% a las ganancias de capital en la venta de acciones, vigente desde septiembre de 2022. La medida revierte la reforma aprobada durante el segundo mandato de Sebastián Piñera para financiar la Pensión Garantizada Universal (PGU).
El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, ha defendido el cambio señalando que la recaudación efectiva ha sido muy inferior a lo estimado inicialmente. Según cifras obtenidas vía Ley de Transparencia, la Tesorería General de la República registró ingresos por:
- $8.011 millones en 2023 (US$9 millones)
- $10.631 millones en 2024 (US$12 millones)
- $14.282 millones en 2025 (US$16 millones)
Esta última cifra equivale a solo un sexto de lo que se proyectó cuando se legisló el tributo. En 2021, la Dipres estimó que la recaudación sería de $43.061 millones en 2022 y $86.121 millones anuales desde 2023.
Expertos coinciden en que el impuesto generó una fuerte caída en la actividad bursátil. El presidente del Consejo Consultivo del Mercado de Capitales, Mauricio Larraín, explicó que “cuando sube el impuesto, se desincentivan las operaciones en bolsa, reduciendo la base imponible”. Recordó que en 2023 el monto transado cayó 35%, más de US$15 mil millones, “la mayor baja en más de una década”.
Larraín sostiene que el tributo “ha debilitado la profundidad y liquidez del mercado”, elevando costos de financiamiento y afectando inversión y crecimiento. Estima que la caída del volumen transado implicó una pérdida de 0,14 puntos de crecimiento del PIB y más de US$400 millones en menor actividad económica.
El gerente general de la Bolsa Electrónica, Juan Carlos Spencer, afirmó que el impuesto introdujo una fricción comparable a reemplazar el sistema Free Flow por un peaje físico: “da lo mismo si cobras $1.000 o $100, la cola igual la vas a tener”. A su juicio, la proyección de recaudación fue “una falacia”.
Spencer y Larraín coinciden en que la exención debería aplicarse a todas las transacciones bursátiles, incluidas acciones sin presencia bursátil, para evitar un mercado fragmentado y desigual.
El abogado tributario Luis Felipe Ocampo señala que la baja recaudación puede explicarse por la percepción de doble tributación y por el desincentivo a invertir. A su juicio, el impuesto “redujo las transacciones y por ello recauda tan poco, y distorsiona mucho”.
Ocampo respalda su eliminación y recuerda que las reformas de mercado de capitales de los 2000 (las leyes MK) “dinamizaron la economía y fortalecieron la competitividad tributaria”. (NP-Copilot-Pulso)
