Bill Gates advirtió que el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial podría llevar a la humanidad a uno de los períodos de transformación más disruptivos de su historia y sostuvo que gobiernos, empresas y sociedades no se están preparando adecuadamente para enfrentar sus potenciales consecuencias.
El fundador de Microsoft y presidente de la Fundación Gates expuso sus planteamientos en un extenso ensayo publicado este miércoles en su blog Gates Notes, titulado “A turbulent AI era — and critical choices to make”, en el que analizó los riesgos asociados con la expansión de esta tecnología y propuso medidas para administrar sus efectos.
Gates señaló que la IA podría eliminar categorías completas de empleos, aumentar la sofisticación de los fraudes y los deepfakes y facilitar ataques informáticos contra infraestructura crítica. También advirtió sobre su potencial utilización para desarrollar patógenos peligrosos a menor costo.
Entre otros riesgos, mencionó la posibilidad de que gobiernos utilicen sistemas automatizados para adoptar decisiones letales sin intervención humana y alertó sobre los efectos que estas tecnologías podrían tener en el desarrollo y las relaciones sociales de niños y adolescentes.
En una entrevista con el medio especializado GeekWire, Gates afirmó que la propia industria tecnológica había identificado anteriormente determinados límites que no deberían cruzarse sin detener el desarrollo para evaluar sus consecuencias.
Entre esos umbrales mencionó la posibilidad de que los sistemas faciliten la fabricación de armas biológicas, reduzcan el costo y la dificultad de ejecutar ciberataques, provoquen dependencia emocional entre sus usuarios o alcancen niveles de autonomía que dificulten mantener el control humano.
Según Gates, la industria se encuentra actualmente en proceso de cruzar cada una de esas barreras. El empresario atribuyó parte del problema a la competencia entre compañías, debido a que ninguna quiere ser la primera en reducir el ritmo de desarrollo mientras sus rivales continúan avanzando.
Frente a este escenario, el empresario presentó tres propuestas destinadas a ordenar la transición hacia una economía y una sociedad con una presencia cada vez mayor de sistemas de inteligencia artificial.
La primera consiste en crear nuevas instituciones nacionales e internacionales encargadas de supervisar los riesgos asociados con la tecnología. Gates planteó la necesidad de organismos capaces de coordinar las distintas áreas de los gobiernos y de una entidad internacional inspirada en mecanismos utilizados para la inspección de armas nucleares, la seguridad de la aviación y los acuerdos destinados a proteger la capa de ozono.
Su segunda propuesta apunta directamente al mercado laboral. Gates sugirió establecer determinadas ocupaciones o funciones reservadas exclusivamente para seres humanos, incluso cuando los sistemas automatizados ya tengan capacidad técnica para desempeñarlas.
El empresario denominó a esta idea “Human Reserved” y la comparó con la protección de una reserva natural: un espacio que técnicamente podría destinarse a otras actividades, pero que se conserva debido al valor que se perdería al transformarlo.
Como ejemplo, mencionó la comunicación de un diagnóstico médico terminal. Según Gates, aunque no existiría un impedimento técnico para que un robot realizara esa tarea, determinadas interacciones deberían mantenerse bajo responsabilidad humana por sus implicancias emocionales y sociales.
La tercera propuesta consiste en aplicar impuestos al uso de inteligencia artificial y robots industriales. El objetivo sería corregir un sistema de incentivos que, según su análisis, encarece proporcionalmente la contratación de trabajadores mientras favorece económicamente la automatización.
Gates ya había propuesto hace nueve años la aplicación de impuestos a los robots, planteamiento que entonces recibió escaso respaldo. Ahora volvió a defender la idea y sostuvo que incluso una alternativa que no resulte óptima desde una perspectiva estrictamente económica podría justificarse si contribuye a preservar puestos de trabajo.
El empresario reconoció además que utilizó un chatbot de inteligencia artificial para desarrollar parte de su propuesta sobre empleos reservados para personas. En ese ejercicio exploró mecanismos que permitirían elevar hasta un 40% la proporción de trabajo humano protegido, incluyendo alternativas como la reducción de las jornadas laborales y las jubilaciones anticipadas.
Gates también formuló críticas a la regulación vigente en Estados Unidos, establecida mediante una orden ejecutiva firmada por el Presidente Donald Trump en junio. El sistema contempla que las compañías sometan sus modelos de IA más avanzados a pruebas gubernamentales hasta 30 días antes de su lanzamiento, aunque sin establecer una licencia obligatoria.
A juicio del fundador de Microsoft, el mecanismo carece de criterios suficientemente precisos respecto de los niveles de riesgo que deben ser examinados y las medidas que correspondería adoptar cuando un modelo supere determinados umbrales.
Pese a sus advertencias, Gates diferenció los posibles efectos de la inteligencia artificial según el nivel de desarrollo de los países. En las naciones más pobres, donde existe escasez de médicos, profesores y especialistas agrícolas, considera que la tecnología podría generar más beneficios que perjuicios.
La Fundación Gates prevé profundizar próximamente en las oportunidades que la IA podría ofrecer a esos países durante su evento Goalkeepers. En las economías desarrolladas, en cambio, Gates anticipó que los primeros impactos negativos podrían concentrarse en el mercado laboral debido a la sustitución de determinadas tareas y ocupaciones.
El empresario llamó así a abordar el desarrollo de la inteligencia artificial como una transformación de alcance social y económico, y no únicamente tecnológico, planteando que las decisiones adoptadas durante los próximos años serán determinantes para establecer los límites de la automatización y preservar espacios de participación humana. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias)
