Un informe del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo evidenció un aumento del gasto militar a nivel global, tendencia que también se observa en América Latina, aunque con características propias centradas en la modernización más que en una expansión de capacidades bélicas .

Según expertos, varios países de la región han iniciado procesos de renovación de equipamiento, especialmente en sus fuerzas aéreas. Ejemplo de ello son las adquisiciones de aviones de combate por parte de Argentina, Perú y Colombia, orientadas a reemplazar sistemas obsoletos y cubrir necesidades postergadas durante años .

Pese a estos movimientos, el gasto en defensa en la región se mantiene entre el 1% y el 2% del PIB, uno de los niveles más bajos a nivel mundial. Este escenario responde, en gran medida, a la ausencia de conflictos interestatales recientes, aunque contrasta con los altos niveles de violencia interna y crimen organizado que enfrentan varios países .

En ese contexto, las fuerzas armadas han asumido un rol complementario en tareas de seguridad interna, apoyando a las policías en el combate al narcotráfico y otras amenazas. Esta realidad ha influido en las prioridades de inversión, que buscan equilibrar defensa externa y seguridad interna .

Asimismo, especialistas destacan que las limitaciones presupuestarias y las necesidades sociales han restringido un mayor aumento del gasto militar, aunque reconocen que existe presión por modernizar capacidades ante un entorno internacional más incierto .

Finalmente, el informe señala que, si bien América Latina no enfrenta una carrera armamentista, sí se ha convertido en un mercado atractivo para proveedores internacionales de armamento, en un escenario cada vez más competitivo entre potencias como Estados Unidos, China y otros actores globales. (NP-ChatGPT-DW)