José Antonio Kast debía resolver una ecuación compleja: cuan tradicional sería su primer gabinete, satisfaciendo a la base política de los partidos que lo apoyaron; o bien jugársela por un gabinete de emergencia para honrar la promesa de conformar un equipo distinto, cohesionado en torno a una figura presidencial preeminente, de modo de convencer a la gente de que un gobierno puede atender sus urgencias.
A veces las circunstancias ayudan a despejar disyuntivas. Los incendios de inusitada rapidez en su propagación y la apelación del Presidente Boric a la ayuda del gobierno entrante, llevaron al Presidente electo a designar a dos de sus ministros, especialmente calificados para la tarea de dirigir la reconstrucción y coordinarse con las actuales autoridades. Iván Poduje es un experto en la materia (incluso elaboraba con el expresidente Piñera, en los días en que éste falleció trágicamente, un plan para la reconstrucción de Viña del Mar luego de los incendios de 2024, plan que pusieron a disposición de Boric y lamentablemente no se ejecutó). Martín Arrau fue el primer intendente, el 2018, de la Región de Ñuble, una de las más afectadas por los incendios de hoy. La partida del gobierno de José Antonio Kast estará indisolublemente ligada a la emergencia y la reconstrucción luego de los incendios que han afectado tan gravemente a decenas de miles de chilenos.
Se despejó así la duda de cuánto iba a pesar en el gabinete la impronta de Kast y su gobierno de emergencia y cuánto la conformidad de los partidos afines. De haberse optado por lo segundo, se corría el riesgo de desafectar rápidamente a la mayoría, haciendo más de lo mismo. Es cierto que las mayorías son necesarias para realizar cambios, especialmente en el Congreso. Pero las mayorías que se necesitan al final son ciudadanas, no solamente políticas. Si el gobierno conserva un alto apoyo de la opinión pública, los políticos sabrán alinearse a tiempo.
Otra decisión influida por las circunstancias llevó al Presidente Kast a nombrar ministra de Seguridad Pública a Trinidad Steinert, exfiscal de Tarapacá, de reconocida eficiencia en la desarticulación de bandas de crimen organizado en esa región. La negativa del senador electo Rodolfo Carter, llevó a Kast y sus asesores a buscar donde había que hacerlo: aquellos que se han destacado en el Ministerio Público. En la tarea de la ministra Steinert, especialmente en lo que concierne al control de fronteras, será importante la presencia de Fernando Barros en el ministerio de Defensa.
Otra incorporación de gran valía es la de Francisco Pérez Mackenna en la Cancillería. ¿Alguien puede dudar a estas alturas la importancia de un conocimiento acabado del mundo de los negocios en las elaciones internacionales?
En materia económica, se ha confirmado el liderazgo de Jorge Quiroz en el ministerio de Hacienda, contra la percepción de alguna fronda que lo veía mejor en otro ministerio. Quiroz será el jefe del equipo económico, una posición que nadie le regaló, sino que es producto de su anticipada percepción acerca de qué es lo que el país necesita para destrabar la economía y de su decisión de jugársela por ello. Daniel Mas, de destacada experiencia empresarial y gremial, será un buen complemento en esa crucial tarea en Economía y Minería. Tomás Rau, economista experto en materia laboral será importante para reactivar el empleo.
Se ven así bien cubiertas, además de la emergencia por los incendios, dos prioridades del gobierno de Kast: la seguridad pública y la reactivación de la economía.
Pero adicionalmente, un rol clave en la coordinación y liderazgo de este equipo debiera jugar el ministro del Interior Claudio Alvarado. El exdiputado y senador, exministro de Segpres y exsubsecretario de Desarrollo Regional tiene un conocimiento privilegiado del territorio, así como también de los engranajes que mueven (o trancan) el aparato estatal. Bien acompañado por el ministro García Ruminot, también de vasta experiencia, debiera liderar el gabinete, reeditar las buenas duplas de ministros del Interior y de Hacienda que han caracterizado los períodos más prósperos de nuestro pasado reciente y apoyar a los ministros con menos conocimiento de los recovecos de la función pública.
Es indudable que la fisonomía de este gobierno está muy centrada en la figura del Presidente José Antonio Kast; los ministros que ha elegido, todos de un peso específico destacable y sorprendente diversidad, son personas de su confianza y de la de su equipo cercano. Las comunicaciones tendrán un rol muy importante en el gobierno de emergencia y allí destaca el aire nuevo que trae Mara Sedini. Con todo, relevar el papel clave que tendrá el ministro del Interior Claudio Alvarado en la coordinación y dirección interna del gobierno permitirá que José Antonio Kast brille por su conexión con los ciudadanos.
Las prioridades sociales estarán relacionadas con la pobreza, tema a cargo de la ministra María Jesús Wulf, quien también deberá atender ingentes necesidades en materia de Infancia, y Salud, donde la prioridad será acortar las listas de espera, tarea en la que May Chomalí puede hacer un gran aporte. Muy orgullosos estamos en Libertad y Desarrollo por el nombramiento de dos jóvenes mujeres, María Paz Arzola y Francisca Toledo, que harán un gran aporte de conocimiento experto en dos temas tan importantes como la Educación y el Medio Ambiente.
La apuesta de Kast, si estamos en lo correcto, puede dar dividendos, pero tiene sus riesgos. Está muy apalancada en el diseño comunicacional y allí habrá que hacer una inversión en el conocimiento público de varios ministros de manera de dar densidad y coherencia al equipo de gobierno. Así se logrará que la atención pública esté puesta en los temas que interesan a los ciudadanos, que percibirán una labor maciza y un cambio; se hablará así a esa mayoría que hoy apoya a José Antonio Kast y no está preocupada de las peleas políticas. La popularidad presidencial es clave y ella puede mantenerse apelando a cuestiones como la seguridad y el orden público, a un Estado que funcione y rinda cuenta a los ciudadanos, a una valoración de las comunidades en que la mayoría de los chilenos se reconoce, como la familia, el barrio, la región; y por último al crecimiento de la economía para lograr el progreso social.
Con todo, pese a jugárselas por el gobierno de emergencia, Kast logró integrar a su gabinete a la mayoría que le dio el 58% de los votos, más que cualquier otro proyecto liderado por la derecha. Es un gabinete con diversidad ideológica y gran representación de las regiones. El desafío es conservar el apoyo de esos votantes y también de los partidos que los representan, que no fueron las estrellas de este gabinete. (El Líbero)
Luis Larraín