El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, respaldó este viernes 2 de octubre el acuerdo alcanzado por los países del G7 para liberar de manera coordinada 100 millones de barriles de petróleo y combustibles durante los próximos cuatro meses, con el objetivo de aumentar la oferta y contener el alza de los precios internacionales. El mandatario también descartó que su Gobierno esté considerando una prohibición temporal de las exportaciones estadounidenses de diésel.

La decisión fue adoptada durante una videoconferencia de los líderes del G7, convocada por el presidente francés, Emmanuel Macron, en medio de las dificultades de abastecimiento derivadas del bloqueo del estrecho de Ormuz y del conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, iniciado en febrero.

El acuerdo contempla que la liberación de las reservas se realice mediante mecanismos coordinados con la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Una parte importante de los suministros corresponderá a diésel, cuya disponibilidad se concentrará durante los primeros veinte días de aplicación de la medida.

La iniciativa reúne a Estados Unidos, Francia, Canadá, Reino Unido, Alemania, Italia y Japón, países que buscan incrementar la oferta de combustibles ante las alteraciones del comercio energético internacional.

Desde la Casa Blanca, antes de abordar el helicóptero presidencial Marine One, Trump destacó especialmente la participación de los países europeos en la liberación de reservas.

“Europa estuvo genial porque liberarán mucho diésel. Ellos usan diésel de una forma más desproporcionada que nosotros. Hicieron algo muy bueno”, declaró a los periodistas.

El mandatario también se refirió a las versiones sobre una eventual suspensión de las exportaciones estadounidenses de diésel durante tres meses, posibilidad que había generado inquietud en los mercados ante la proximidad de las elecciones legislativas del 3 de noviembre.

“Nunca estuvo sobre la mesa”, afirmó Trump, al descartar que su administración hubiera evaluado aplicar esa restricción.

Por su parte, Macron sostuvo que el aumento coordinado de la oferta de petróleo y derivados debería contribuir a reducir los precios de los combustibles.

El presidente francés también aseguró que los integrantes del G7 no impondrán prohibiciones a las exportaciones de diésel entre sus respectivos mercados.

La intervención acordada responde a las presiones sobre el abastecimiento energético internacional provocadas por las restricciones al tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas utilizadas para el transporte mundial de petróleo.

El bloqueo de esa vía, asociado al conflicto entre Estados Unidos e Irán, ha afectado los flujos comerciales de crudo y derivados, aumentando la preocupación por la disponibilidad de combustibles y sus precios.

Con la liberación de las reservas, los países del G7 buscan incorporar suministros adicionales al mercado durante los próximos cuatro meses, mientras persistan las dificultades de transporte y distribución vinculadas a la situación en Medio Oriente. (NP-ChatGPT-Cooperativa-Agencias)