La reforma anunciada por el Presidente José Antonio Kast para fusionar institucionalmente el Ministerio del Interior con la Secretaría General de Gobierno continúa pendiente, pese a que durante su primera cuenta pública había comprometido presentar el proyecto en las semanas siguientes.
La iniciativa forma parte del plan del Ejecutivo para reducir el número de ministerios, eliminar funciones superpuestas y reorganizar recursos públicos. El diseño debía complementarse con una comisión de expertos encargada de proponer una nueva arquitectura ministerial, instancia que todavía no ha sido constituida.
La propuesta buscaba formalizar el esquema aplicado desde el cambio de gabinete de mayo, cuando Claudio Alvarado asumió simultáneamente Interior y Segegob. La experiencia de estos meses, sin embargo, abrió interrogantes dentro del Gobierno sobre la conveniencia de concentrar tantas responsabilidades en una misma autoridad.
Actualmente, Alvarado participa en la coordinación del gabinete, la relación con los partidos, las negociaciones con el Congreso y la vocería gubernamental. A estas funciones se ha sumado la participación en la respuesta ante emergencias y catástrofes.
En La Moneda, las dudas no estarían relacionadas con una evaluación negativa del ministro, sino con la capacidad de una sola autoridad para gestionar simultáneamente numerosos frentes políticos, legislativos, comunicacionales y administrativos.
Como ejemplo de esas dificultades se menciona internamente la controversia por la megarreforma tributaria ante el Tribunal Constitucional, episodio en que Alvarado no habría estado informado inicialmente de una decisión adoptada por Hacienda respecto de una iniciativa parlamentaria.
El Ejecutivo también ha explorado una reorganización más amplia que incorpore a la Secretaría General de la Presidencia. Una de las fórmulas estudiadas consideraba crear una autoridad política con amplias atribuciones y subsecretarios dotados de mayor autonomía, aunque la alternativa de establecer una suerte de “triministerio” tampoco genera consenso.
En sectores del oficialismo consideran que Alvarado ya ha asumido parte de las tareas tradicionalmente vinculadas a la Segpres, especialmente en las negociaciones parlamentarias. Desde la UDI incluso han señalado que el ministro funciona en la práctica como un articulador de las principales conversaciones políticas del Ejecutivo.
Este escenario también ha instalado versiones sobre un eventual cambio en la Segpres, actualmente encabezada por José García Ruminot. La discusión apuntaría a incorporar una figura con mayor protagonismo en las negociaciones políticas y legislativas.
Entre los nombres mencionados aparece el exsenador y expresidente de RN Rodrigo Galilea, alternativa que tendría respaldo en sectores de la UDI. Sin embargo, su vínculo familiar con el Presidente Kast, de quien es consuegro, aparece como una dificultad para una eventual designación.
Paralelamente, continúa pendiente la conformación de la comisión de expertos encargada de estudiar la reorganización del Estado. Desde La Moneda se han realizado contactos para integrar esa instancia y entre los nombres considerados figuran la economista Bettina Horst, la abogada Natalia González y el exministro del Interior Gonzalo Blumel.
Desde Interior sostienen que continúan las conversaciones con eventuales integrantes de la comisión y aseguran que el proyecto de reorganización ministerial debería ingresar al Congreso durante el segundo semestre.
Mientras no se defina la composición de esa instancia ni el modelo definitivo para el núcleo político del Gobierno, la prometida fusión de ministerios permanece sin una fórmula cerrada y con un debate abierto sobre cómo distribuir las principales responsabilidades dentro de La Moneda. (NP-ChatGPT-La Tercera)
