Miles de personas participaron en Teherán en las ceremonias fúnebres del fallecido líder supremo iraní Alí Jamenei, en una despedida marcada por expresiones de duelo, mensajes políticos y llamados de represalia contra Estados Unidos tras su muerte durante el conflicto que involucró a Irán, Washington e Israel.

La ceremonia principal se realizó en la Mezquita Gran Mosala de la capital iraní, donde seguidores del exmandatario religioso se reunieron junto a su féretro y el de otros integrantes de su familia fallecidos. Las exequias habían sido aplazadas durante meses debido al desarrollo de la guerra.

El gobierno iraní organizó una semana de procesiones y actos públicos para despedir a Jamenei, quien gobernó la República Islámica desde 1989. La conmemoración buscó proyectar una imagen de unidad interna y fortaleza política en medio de las tensiones internacionales.

Durante la jornada se registraron discursos con fuertes críticas hacia el presidente estadounidense Donald Trump y llamados a responder por la muerte del exlíder supremo. Los asistentes portaron banderas iraníes, fotografías de Jamenei y símbolos asociados a la idea de represalia.

Las oraciones fueron encabezadas por el ayatolá Ja’far Sobhani y estuvieron dedicadas también a familiares del fallecido dirigente, entre ellos su nuera y una de sus nietas. Al acto asistieron altos representantes del gobierno iraní y miembros de la estructura militar del país.

Uno de los puntos que generó atención fue la ausencia pública del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, quien asumió el cargo tras la muerte de su padre. Las autoridades informaron anteriormente que resultó herido durante los ataques, aunque descartaron daños permanentes.

La ceremonia contó además con la presencia de representantes de organizaciones aliadas de Teherán en Medio Oriente. Delegaciones vinculadas a Hezbolá, Hamas y el movimiento hutí participaron en los actos y sostuvieron encuentros con autoridades iraníes.

Estos grupos forman parte de la red de aliados regionales respaldados por Irán durante los últimos años mediante apoyo político, económico y militar, dentro de su estrategia de confrontación con Israel y sus socios occidentales.

Las autoridades iraníes anunciaron nuevas ceremonias en distintas ciudades del país y en centros religiosos de la región. Los actos buscan prolongar el homenaje a una de las figuras más influyentes de la política iraní contemporánea, cuyo liderazgo se extendió por más de tres décadas. (NP-ChatGPT-La Tercera-Agencias)