La industria del “combustible del futuro” en el extremo sur de Chile enfrenta un complejo escenario de incertidumbre. La Asociación Gremial de Productores de Hidrógeno Verde y sus Derivados de Magallanes (H2V Magallanes) anunció la suspensión de sus actividades gremiales, citando la “inexistencia de un mercado consolidado”. Según un comunicado emitido por la organización, la crisis responde a la falta de compradores firmes y señales de demanda global, factores críticos para sustentar proyectos que requieren inversiones intensivas en capital y escalas monumentales.
Magallanes ha sido catalogada como una potencia mundial para esta energía debido a sus vientos excepcionales, pero el gremio advierte que el potencial técnico no es suficiente sin una viabilidad comercial clara. La asociación planteó reparos a la implementación de la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde, subrayando que Chile corre el riesgo de que la industria quede atrapada en “promesas sin ejecución” si no se entregan señales de desarrollo país más robustas que permitan superar este periodo de maduración.
A pesar de la disolución de la instancia gremial, las compañías que la integraban han confirmado que continuarán con sus estudios y tramitaciones de manera independiente:
- Empresas que persisten: Consorcio Austral, Acciona & Nordex Green Hydrogen, TEG Chile y TotalEnergies H2 mantienen sus planes vigentes en la zona.
- El nudo crítico: La falta de acuerdos de compra anticipada (off-take agreements) a nivel internacional impide que los proyectos pasen de la etapa de diseño a la construcción efectiva.
- Desafío para el futuro gobierno: La administración entrante de José Antonio Kast recibirá una industria en pausa, con la presión de acelerar incentivos y certezas jurídicas para no perder el liderazgo frente a competidores como Australia o Namibia.
El sector advierte que la ventana de oportunidad para ser líderes en la transición energética global podría cerrarse. Sin políticas públicas que fomenten la demanda interna o faciliten la infraestructura compartida en la región, los US$ 2.500 millones aprobados recientemente para otros proyectos a escala industrial en el norte del país podrían ser la excepción y no la regla. El desafío inmediato es transformar el “potencial de viento” en contratos reales que den sustento a la economía de Magallanes. (NP-Gemini-Emol)
