Las declaraciones del expresidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, sobre la selección de Francia desataron una ola de críticas tanto en territorio francés como en España, luego de que afirmara que el combinado galo tiene “un altísimo nivel, eso sí, sin franceses”, en una columna publicada tras la clasificación del equipo a las semifinales del Mundial.
Los dichos fueron cuestionados debido a que, de los 26 jugadores convocados por el seleccionador Didier Deschamps, solo tres nacieron fuera de Francia. El resto nació en territorio francés, aunque muchos son hijos o nietos de inmigrantes.
El ministro del Interior de Francia, Laurent Nuñez, calificó las declaraciones como “absolutamente inaceptables” y aseguró que no representan la realidad del país. Destacó que Francia es una nación diversa, donde todas las personas pueden desarrollarse y formar parte de la sociedad sin importar su origen, siempre que respeten los principios de la República.
Nuñez advirtió además que este tipo de comentarios alimenta los discursos racistas dirigidos contra los integrantes de la selección francesa, especialmente hacia su capitán, Kylian Mbappé, quien recientemente también fue blanco de ataques por parte de la senadora paraguaya Celeste Amarilla debido a sus raíces africanas.
La ministra delegada encargada de la Francofonía y de los Franceses en el Extranjero, Éléonore Caroit, también rechazó las declaraciones de Rajoy y sostuvo que todos los integrantes de la selección nacional son franceses, independientemente de sus orígenes familiares. Agregó que los ataques racistas contra el equipo son inaceptables y aseguró que el país respalda plenamente a sus futbolistas.
Las críticas fueron compartidas por dirigentes de distintos sectores políticos franceses. El primer secretario del Partido Socialista, Olivier Faure, afirmó que Francia es una nación política basada en los valores republicanos y no en criterios étnicos, mientras que el secretario general del Partido Comunista Francés, Fabien Roussel, acusó al exmandatario español de recurrir a un discurso racista para intentar desestabilizar al equipo antes de la semifinal del Mundial.
La presidenta de la región de Île-de-France, Valérie Pécresse, también condenó las declaraciones y señaló que reflejan una incomprensión del carácter diverso que define a la sociedad francesa.
La polémica se extendió a España, donde el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, respondió que la pertenencia a un país no depende del apellido ni del color de la piel, sino del compromiso con la nación. En ese contexto, afirmó que “España es de quien la ama y la trabaja” y deseó que el encuentro entre ambas selecciones se resuelva únicamente en el terreno deportivo.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, calificó las palabras de Rajoy como “hirientes y peligrosas”, asegurando que cualquier manifestación que encubra racismo o xenofobia resulta incompatible con los valores del país y con la relación de amistad entre España y Francia.
Desde el oficialismo español también surgieron fuertes cuestionamientos. El ministro de Transportes, Óscar Puente, acusó al exjefe del Ejecutivo de mantener un discurso racista, mientras que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) calificó sus declaraciones como vergonzosas y advirtió que este tipo de mensajes favorecen discursos de odio.
En tanto, dirigentes de Podemos también condenaron los comentarios del exmandatario, sumándose a las críticas que han marcado la antesala del duelo entre Francia y España por un cupo en la final del Mundial. (NP-ChatGPT-Emol-Agencias)
