Tras declararse desierta la primera licitación para implementar la Modalidad de Cobertura Complementaria (MCC), el Fondo Nacional de Salud (Fonasa) anunció ajustes en los aranceles hospitalarios y la incorporación de un tercer tramo en la estructura de precios, con el objetivo de incentivar la participación de prestadores y aseguradoras en el nuevo proceso que debe abrirse a más tardar el 23 de septiembre.
El interés de clínicas de alta complejidad se ha identificado como un factor clave para dar viabilidad al modelo. Aunque en la primera convocatoria se inscribieron 486 prestadores privados, la mayoría de los grandes centros –entre ellos Alemana, Las Condes, Indisa, UC Christus, RedSalud y Banmédica– optaron por no firmar convenios debido a que consideraban deficitarios los valores hospitalarios establecidos inicialmente.
Frente a estas críticas, Fonasa informó de manera preliminar a los prestadores que los nuevos aranceles contemplarán tres tramos:
Prestaciones con peso relativo hasta 1,5: $3,3 millones.
Entre 1,5 y 2,5: $5,2 millones.
Desde 2,5 en adelante: $5,9 millones.
Pese a la mejora, varias clínicas ya han advertido que los valores continúan siendo insuficientes para cubrir procedimientos de alta complejidad, particularmente quirúrgicos.
MÁS RECURSOS FISCALES
La adecuación de precios implicará mayores requerimientos presupuestarios, lo que ha llevado a Fonasa a iniciar conversaciones con la Dirección de Presupuestos (Dipres). Esta necesidad de recursos contrasta con lo establecido en la tramitación de la ley que creó la MCC, instancia en la cual el gobierno aseguró que su implementación no tendría impacto fiscal adicional.
En sesiones del Congreso, el director de Fonasa, Camilo Cid, había defendido que el modelo garantizaba equilibrio financiero. Sin embargo, expertos como el exministro de Salud Emilio Santelices advierten que los nuevos compromisos representan gasto fiscal y que, eventualmente, podrían presionar partidas originalmente destinadas a deuda hospitalaria.
ASEGURADORAS
Tras la fallida primera convocatoria, Fonasa sostuvo 13 reuniones con compañías de seguros de vida –entre ellas Bci, Sura, Metlife, Zurich, Consorcio y Bupa– para recoger observaciones y fortalecer las bases de la segunda licitación. Estas mesas de trabajo han servido para identificar condiciones mínimas de interés que permitan activar la participación de las aseguradoras en el nuevo proceso.
De fracasar nuevamente la licitación, la alternativa que le quedaría al asegurador público sería la contratación directa.
Con estos ajustes, Fonasa espera lograr la entrada en vigencia de la MCC en 2026, reforzando la integración de prestadores privados y ampliando la cobertura complementaria para sus afiliados. (Pulso)



