La oposición deberá afinar la puntería. Las primeras fiscalizaciones caen por su propio mérito y parece inentendible que un gesto de la Primera Dama sea objeto de una infundada y antifeminista pequeñez. También, pretender que una Cancillería mexicana intervenga en asuntos internos de un país amigo es desconocer reglas primarias de la diplomacia.
Las oposiciones y fiscalizaciones son siempre bienvenidas… si son fundadas. (El Mercurio Cartas)
Sergio Romero Pizarro
