La Fiscalía Nacional presentó su informe sobre Responsabilidad Penal Adolescente correspondiente al período 2015-2025, documento que analiza la evolución de la delincuencia juvenil en el país y concluye que, si bien los ingresos al sistema penal han disminuido en la última década, una pequeña proporción de infractores concentra una parte significativa de los delitos registrados.
El estudio, elaborado a partir de registros administrativos del Ministerio Público, muestra que la mayoría de los adolescentes que ingresan al sistema penal no reincide de manera persistente y abandona la actividad delictiva al alcanzar la adultez. No obstante, identifica un grupo reducido de infractores con trayectorias prolongadas que representa una carga importante para el sistema de justicia.
Según el informe, el 10% de los adolescentes infractores concentra el 43% de los delitos registrados durante el período analizado, mientras que el 1% acumula el 12,5% del total. Asimismo, un 2,4% de los jóvenes corresponde al denominado perfil prolífico, caracterizado por una alta reincidencia y un promedio superior a 33 ingresos al Ministerio Público, principalmente por delitos contra la propiedad de carácter no violento.
La Fiscalía también identificó un segundo grupo equivalente al 16% de los adolescentes infractores, cuya conducta está asociada principalmente a delitos violentos, como robos con intimidación, robos con violencia y delitos relacionados con armas. El organismo sostuvo que este segmento constituye una prioridad para las estrategias de persecución penal debido a la gravedad de los ilícitos cometidos.
El análisis territorial evidencia diferencias relevantes entre las distintas regiones del país. Mientras a nivel nacional la cantidad de ingresos al sistema penal aún se mantiene por debajo de los niveles registrados en 2015, regiones de la Macrozona Sur, como Biobío, La Araucanía y Maule, presentan una actividad superior a la observada al inicio del período.
Respecto del perfil de los adolescentes involucrados en delitos, el informe señala que la mayoría corresponde a hombres de entre 16 y 17 años, confirmando que la participación en hechos delictivos tiende a aumentar durante los últimos años de la adolescencia.
Otro de los hallazgos apunta a que la persistencia delictiva no implica necesariamente una evolución hacia delitos de mayor gravedad. En los infractores más reincidentes predominan robos no violentos, como el robo por sorpresa y el robo en lugar habitado, mientras que los delitos más violentos aparecen concentrados en un perfil distinto y menos numeroso.
El documento también advierte un cambio en la coparticipación entre adolescentes y adultos en la comisión de delitos. Durante la última década se observa un aumento de los casos vinculados a ilícitos relacionados con drogas y armas, desplazando parcialmente a los delitos contra la propiedad y sugiriendo una mayor interacción de algunos jóvenes con estructuras asociadas al crimen organizado.
La Fiscalía Nacional sostuvo que los antecedentes recopilados permiten orientar políticas públicas diferenciadas, combinando medidas de prevención temprana, persecución penal focalizada y programas de reinserción, de acuerdo con las distintas trayectorias delictivas identificadas entre los adolescentes. (NP-ChatGPT-Emol)
