El fiscal regional de Magallanes y la Antártica Chilena, Cristián Crisosto, alertó sobre la vulnerabilidad de la frontera sur del país frente al avance del narcotráfico y el contrabando, advirtiendo que las características geográficas de la zona facilitan el desplazamiento de organizaciones criminales.
En entrevista radial, el persecutor explicó que la extensa frontera con Argentina —de aproximadamente 1.200 kilómetros— carece de barreras naturales significativas, como ríos o cordones montañosos, lo que convierte gran parte del territorio en una extensa pampa de fácil tránsito. Según indicó, esta condición permite un flujo más amplio de actividades ilícitas vinculadas al tráfico de drogas y al contrabando.
Crisosto detalló que uno de los principales focos de preocupación se encuentra en Tierra del Fuego, isla compartida entre Chile y Argentina, donde se ubican importantes centros urbanos y logísticos del país vecino, como Río Grande y Ushuaia. Sobre este último punto, destacó que Ushuaia se ha transformado en uno de los principales puertos de carga argentinos.
El fiscal sostuvo que las investigaciones desarrolladas por el Ministerio Público han permitido detectar rutas de narcotráfico que se originan en Bolivia y que tienen como destino final la ciudad de Ushuaia. A juicio del persecutor, las organizaciones criminales utilizan trayectos considerados “contraintuitivos” precisamente para evitar controles policiales y maximizar sus ganancias.
Las declaraciones se producen en medio de una creciente preocupación por la expansión de redes de narcotráfico hacia zonas extremas del país y tras recientes procedimientos de alto impacto vinculados al tráfico de drogas en distintas regiones del territorio nacional. (NP-ChatGPT-Emol)
