El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, calificó como una “muy buena idea” la posibilidad de que Europa preste apoyo militar a Estados Unidos para garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz. La propuesta, discutida en el centro de estudios Chatham House en Londres, plantea este respaldo como una moneda de cambio para que la administración de Donald Trump comprometa toda la asistencia necesaria que permita a Ucrania alcanzar un acuerdo de paz aceptable frente a la invasión rusa.
La iniciativa surge en un momento crítico, luego de que Irán paralizara el tránsito de petróleo en dicha vía marítima, clave para la economía global. Según medios internacionales, el mandatario finlandés busca destrabar la reticencia de Washington a seguir financiando el conflicto en Europa del Este, vinculando la estabilidad energética en Medio Oriente con la capacidad de Kiev para resistir la ofensiva de Moscú, que ya se extiende por más de cuatro años.
Sin embargo, el escenario se presenta complejo tras las recientes declaraciones de Donald Trump, quien arremetió contra los aliados de la OTAN por rechazar inicialmente su plan de intervención en Irán. A través de sus redes sociales, el mandatario estadounidense cuestionó la utilidad de la alianza atlántica, calificándola como una “relación unilateral” y jactándose del poderío militar de su país para actuar sin asistencia externa, a pesar de que la crisis ha disparado los ingresos petroleros de Rusia.
La preocupación en las capitales europeas radica en que la prolongación del conflicto en Medio Oriente debilita directamente a Ucrania, tanto por el alza de los precios de la energía que financia la maquinaria de guerra del Kremlin, como por la disminución de suministros de defensa aérea que Estados Unidos está desviando para proteger sus bases e intereses frente a los ataques iraníes. Stubb advirtió que, si bien la economía rusa mostraba debilidades semanas atrás, el actual contexto bélico internacional le ha permitido experimentar una recuperación. (NP-Gemini-Bio Bio-Agencias)
