Las intensas lluvias registradas en el sur del país reactivaron la preocupación por los efectos que podría provocar el fortalecimiento del fenómeno de El Niño, luego de un sistema frontal que dejó inundaciones, cortes de energía, deslizamientos de tierra y problemas de conectividad en distintas zonas.
Las regiones de La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos estuvieron entre las más afectadas por las precipitaciones, en medio del monitoreo que realizan especialistas sobre las temperaturas del océano Pacífico y la evolución del evento climático durante los próximos meses.
Además de los efectos inmediatos sobre la población y la infraestructura, distintos sectores productivos comenzaron a evaluar los posibles riesgos económicos asociados al fenómeno. La pesca ya registra impactos relevantes, mientras la agricultura y la minería siguen con atención los escenarios futuros.
Entre enero y mayo, las capturas pesqueras industriales y artesanales tuvieron una fuerte disminución en comparación con el año anterior, afectadas por cambios ambientales y alteraciones en las condiciones del océano. Entre las especies con mayores bajas se encuentran el jurel, la sardina común y la anchoveta.
Desde el sector pesquero advierten que fenómenos como El Niño pueden modificar la circulación oceánica y atmosférica, generando cambios en la distribución y disponibilidad de los recursos marinos. Sin embargo, especialistas señalan que las variaciones en las capturas también dependen de factores biológicos, operacionales y productivos.
La agricultura, en tanto, se prepara para un escenario de mayor presencia de lluvias. Representantes del sector indican que una mayor disponibilidad de agua puede favorecer la recuperación tras años de sequía, aunque también existe preocupación por posibles inundaciones, aluviones y daños en infraestructura rural.
Frente a ese panorama, el mundo agrícola plantea la necesidad de avanzar en obras hídricas y mejorar la gestión del agua para enfrentar eventos climáticos cada vez más extremos.
La minería también mantiene bajo observación el desarrollo del fenómeno, debido a que precipitaciones intensas podrían afectar caminos, operaciones, logística y exportaciones, especialmente en países productores de cobre como Chile y Perú.
Expertos señalan que episodios anteriores de El Niño han demostrado la capacidad de alterar temporalmente algunas faenas mineras, aunque estiman que el impacto global sobre la producción y los precios dependerá de la intensidad que alcance el evento climático.
ENTRE LOS MÁS GRANDES DE LA HISTORIA
El fenómeno climático de El Niño continúa fortaleciéndose y podría ubicarse entre los episodios más intensos registrados desde mediados del siglo pasado, según las nuevas proyecciones de organismos meteorológicos internacionales.
El Centro de Predicción del Clima de Estados Unidos informó que existe una alta probabilidad de que el evento alcance una categoría considerada “muy fuerte” durante su punto máximo previsto entre octubre y diciembre, con condiciones que podrían situarlo entre los mayores fenómenos registrados desde 1950.
Los especialistas explican que El Niño se produce por un aumento de las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental, generando alteraciones en los patrones globales de viento, presión atmosférica y precipitaciones.
Este tipo de eventos puede provocar distintos efectos alrededor del mundo, incluyendo sequías en algunas regiones, aumento de lluvias en otras zonas y un incremento general de las temperaturas globales.
Las mediciones actuales muestran un calentamiento superior al promedio en sectores clave del Pacífico, acompañado de cambios bajo la superficie marina y modificaciones atmosféricas que evidencian una intensificación del fenómeno.
Los expertos advierten que la evolución de El Niño también debe analizarse en un contexto de cambio climático, debido a que el aumento sostenido de las temperaturas globales puede amplificar algunos de sus impactos.
Ante este escenario, distintos países mantienen sistemas de monitoreo para anticipar sus posibles consecuencias sobre la población, los ecosistemas y sectores productivos sensibles a las variaciones climáticas. (NP-ChatGPT-Emol)

