El Presidente Gabriel Boric decidió mediar personalmente en el conflicto que mantiene enfrentados a los partidos del Socialismo Democrático con el Frente Amplio y el Partido Comunista. La tensión escaló a niveles críticos el pasado 15 de enero, luego de que diversos sectores del Partido Socialista (PS) plantearan la posibilidad de abandonar el Gobierno como respuesta a las duras increpaciones de sus aliados tras la absolución judicial de Claudio Crespo.
En un esfuerzo por contener la crisis, el Mandatario sostuvo una serie de conversaciones telefónicas con la presidenta del PS, la senadora Paulina Vodanovic. Durante estos diálogos, Boric propuso una reunión trilateral en La Moneda junto a la timonel del Frente Amplio, Constanza Martínez. Sin embargo, el encuentro fue postergado inicialmente por motivos de agenda de la senadora y, posteriormente, descartado de forma definitiva debido a la emergencia nacional provocada por los incendios forestales en la zona centro-sur del país.
La relación entre el Mandatario y la dirigencia socialista atraviesa un momento de particular aspereza. Según fuentes de la colectividad, el pasado viernes se produjo una llamada “tensa” en la que Boric manifestó su descontento por una reunión citada por Vodanovic donde se excluyó deliberadamente al PC y al FA. Desde el PS interpretan estos gestos como una preocupación tardía del Jefe de Estado, criticando que solo en la recta final de su administración haya intentado consolidar una alianza política que nunca terminó de cuajar.
Pese a los intentos de acercamiento liderados también por Constanza Martínez, quien ha buscado canales de comunicación directa con el socialismo, el clima interno en el oficialismo permanece fracturado. En el Socialismo Democrático predomina un sentimiento de hastío frente a la gestión de la coalición, complicando el panorama de unidad para los últimos meses de Gobierno y la transición hacia la oposición ante la inminente llegada de José Antonio Kast a la presidencia. (NP-Gemini-La Tercera)
