Con un masivo despliegue aéreo que incluyó el sobrevuelo de 60 aeronaves entre las comunas de San Bernardo y Lo Barnechea, la Fuerza Aérea de Chile (FACh) celebró el pasado sábado su aniversario número 96. La exhibición fue encabezada por cuatro cazas F-5 Tigre III, modelos que, pese a su vigencia operativa, simbolizan la necesidad de actualización de los sistemas defensivos del país. Estos equipos, con más de cuatro décadas de servicio, se encuentran hoy en el centro del debate sobre la implementación de la Ley de Financiamiento de Capacidades Estratégicas, herramienta que desde 2019 reemplaza a la antigua Ley Reservada del Cobre.
Expertos en defensa han advertido que, si bien Chile mantiene capacidades técnicas destacadas a nivel regional, enfrenta brechas críticas en cuanto a personal y presupuesto de operaciones. Richard Kouyoumdjian, vicepresidente de AthenaLab, señaló que la operatividad óptima se ve limitada por la falta de dotaciones completas y bajos niveles de suministros de precisión. Esta situación se ve agravada por el actual contexto geopolítico global, donde los conflictos en Ucrania y Medio Oriente han provocado que las principales fábricas de armamento en Europa y Estados Unidos prioricen el abastecimiento de zonas en guerra activa, postergando los pedidos de naciones sudamericanas.
El escenario se vuelve aún más complejo ante los recientes avances en modernización militar que han mostrado países vecinos como Argentina y Perú. El desafío para la rama aérea nacional radica en ejecutar los planes de renovación pendientes para mantener el equilibrio estratégico, en un momento donde la logística internacional y los costos operativos presentan obstáculos sin precedentes. La sostenibilidad de la flota institucional dependerá de la capacidad del Estado para asignar recursos de manera eficiente bajo el nuevo marco legal de financiamiento de las Fuerzas Armadas. (NP-Gemini-Emol)
