A poco más de dos meses de haber dejado el cargo de ministra Secretaria General de Gobierno, Mara Sedini volvió al debate público con una entrevista en la que abordó su breve paso por La Moneda, atribuyó a presiones internas las dificultades que enfrentó durante su gestión y cuestionó aspectos del funcionamiento del Ejecutivo. Sus declaraciones generaron críticas desde el oficialismo y reabrieron el análisis sobre las consecuencias políticas de su designación y posterior salida del gabinete.

Especialistas consultados sostienen que las afirmaciones de la exvocera proyectan una imagen de tensiones al interior del Gobierno y sugieren la existencia de diferencias entre las autoridades que integran el Ejecutivo. No obstante, estiman que el impacto político inmediato es limitado, debido a que la agenda pública continúa centrada en la tramitación de la denominada megarreforma y en la respuesta a las emergencias derivadas del reciente sistema frontal.

Respecto de su nombramiento, los analistas coinciden en que existió un error de evaluación al designarla como ministra vocera. A su juicio, el principal problema no radicó en su condición de independiente, sino en las exigencias propias del cargo y en la necesidad de contar con experiencia política, redes de apoyo y respaldo institucional para enfrentar las complejidades de la función.

Los expertos también señalaron que las revelaciones realizadas por Sedini rompen con los códigos tradicionalmente observados tras abandonar un cargo ministerial. En esa línea, algunos estimaron que sus declaraciones constituyen una muestra de deslealtad hacia el Gobierno y el Presidente José Antonio Kast, mientras que otros consideraron que, aunque evitó cuestionar directamente al Mandatario, sí evidenció un desconocimiento de las normas informales que habitualmente rigen la actividad política.

Otro de los aspectos que generó análisis fue la referencia de la exministra al abrazo que recibió de la primera dama, María Pía Adriasola, durante el cambio de gabinete. Si bien algunos especialistas compartieron que el episodio pudo resultar incómodo en una ceremonia de carácter institucional, advirtieron que este tipo de situaciones debería abordarse con mayor reserva para resguardar el protocolo y la imagen de unidad que busca proyectar el Ejecutivo en este tipo de actos.

LA MONEDA EVITA CONFRONTACIÓN

La Moneda optó por mantener distancia de la controversia generada por la entrevista concedida por la exministra secretaria general de Gobierno, Mara Sedini, quien entregó su versión sobre los 69 días que permaneció como vocera del Ejecutivo y atribuyó su salida del gabinete a presiones y conflictos internos al interior de Palacio.

Las declaraciones de la exautoridad provocaron expectación entre ministros, subsecretarios, asesores y parlamentarios oficialistas, quienes siguieron la transmisión mientras el Presidente José Antonio Kast regresaba a Santiago tras una visita a la Región de Atacama. Según trascendió, el nivel de detalle con que Sedini relató conversaciones y episodios internos sorprendió a distintas autoridades del Ejecutivo.

Durante la entrevista, Sedini aseguró que enfrentó un supuesto boicot político desde sectores del Gobierno y cuestionó el rol de integrantes del Segundo Piso de La Moneda y del equipo de comunicaciones presidencial. También afirmó que varias decisiones y respuestas públicas fueron definidas por otros personeros del Ejecutivo, atribuyendo a esas intervenciones parte de las controversias que marcaron su gestión.

La exvocera también sostuvo que, durante el proceso de instalación del Gobierno, existieron intentos por limitar sus atribuciones y señaló haber recibido presiones políticas provenientes de dirigentes oficialistas respecto de la conformación de equipos en la Secretaría General de Gobierno.

Pese al impacto que generaron sus declaraciones, el Ejecutivo evitó responder en profundidad y decidió concentrar su agenda pública en la emergencia derivada del sistema frontal. En privado, distintas autoridades sostuvieron que la prioridad del Gobierno continúa siendo la coordinación de las medidas para enfrentar las consecuencias de los temporales y no abrir una nueva controversia política.

Entre los episodios abordados por Sedini, uno de los que habría causado mayor incomodidad en el entorno presidencial fue su referencia al abrazo que recibió de la primera dama, María Pía Adriasola, durante el cambio de gabinete. La exministra cuestionó que ese gesto se produjera en una ceremonia de carácter institucional, comentario que fue interpretado por algunos personeros como una crítica indirecta al manejo del proceso de salida.

Las escasas respuestas públicas del oficialismo siguieron una línea común. El ministro del Interior y secretario general de Gobierno, Claudio Alvarado, el ministro secretario general de la Presidencia, José García Ruminot, y el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, evitaron profundizar en la entrevista y señalaron que el foco del Ejecutivo continúa puesto en la gestión de la emergencia, descartando alimentar la polémica abierta por la exvocera. (NP-ChatGPT-Emol-La Tercera)