El exministro de Educación, Raúl Figueroa, manifestó su escepticismo frente a la implementación de la nueva Ley de Convivencia, Buen Trato y Bienestar de las Comunidades Educativas, la cual permitirá el uso de tecnología como detectores de metales en los establecimientos. Tras los recientes hechos de violencia que resultaron en la muerte de una inspectora en Calama, la exautoridad advirtió que estas medidas están lejos de ser una solución definitiva y que podrían imponer una carga excesiva a los docentes sin entregarles los recursos necesarios.
Figueroa destacó que, si bien la revisión de mochilas o el uso de sensores puede transmitir una sensación de seguridad, el personal educativo no cuenta con la preparación para enfrentar a estudiantes que porten armas o actúen con violencia extrema. En su análisis, el actual director de Políticas Públicas de la Universidad Andrés Bello señaló que la normativa vigente le hace “más difícil la tarea a los colegios” al delegarles la responsabilidad de resolver conflictos complejos sin el apoyo operativo suficiente.
RESPALDO A MEDIDAS DISCIPLINARIAS
Para el exsecretario de Estado, la clave para enfrentar la crisis de convivencia escolar radica en fortalecer la disciplina y respaldar a los directores para que apliquen sanciones severas en casos graves. Criticó que herramientas como la Ley Aula Segura han perdido efectividad debido a la falta de apoyo político para quienes intentan ejercer medidas de expulsión ante actos de violencia injustificables, dejando a las comunidades en una posición de vulnerabilidad.
Desde la Superintendencia de Educación, en tanto, se informó que ya se trabaja en la preparación de una normativa técnica para regular la incorporación de estas tecnologías de seguridad. El debate se mantiene abierto entre quienes apuestan por el refuerzo tecnológico y quienes, como Figueroa, abogan por recuperar el principio de autoridad y las facultades disciplinarias dentro de las aulas para prevenir tragedias como las ocurridas esta semana. (NP-Gemini-Emol)
