La excuñada del ex mandatario Nicolás Maduro, Laura Guerra Angulo, presentó su renuncia a la presidencia del Banco Central de Venezuela en medio de cambios en el escenario económico internacional del país. La salida fue confirmada por la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien señaló que la exautoridad continuará en funciones dentro del gobierno.

La dimisión ocurre luego de que el gobierno de Estados Unidos flexibilizara las sanciones impuestas al ente emisor desde 2019, medidas que habían aislado a Venezuela del sistema financiero global y limitado su capacidad para gestionar divisas en una economía marcada por la dolarización informal.

En reemplazo de Guerra asumirá Luis Pérez, quien se desempeñaba como vicepresidente del organismo. Este cambio se produce en un contexto de apertura económica impulsado por la actual administración, bajo presión de Washington tras la salida de Maduro del poder a inicios de 2026.

Paralelamente, organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial anunciaron la reanudación de relaciones con Venezuela, suspendidas desde 2019, lo que abre nuevas perspectivas de financiamiento y reinserción en el sistema financiero internacional.

La flexibilización de sanciones permitirá operaciones como apertura de cuentas, transferencias, préstamos y recepción de remesas, medidas que economistas prevén tendrán un impacto directo en el mercado cambiario, afectado por la escasez de divisas en la banca formal.

En este escenario, la población ha recurrido a mecanismos alternativos como criptomonedas y efectivo para acceder a dólares, lo que ha impulsado un mercado paralelo donde la divisa se cotiza hasta un 30% por encima del valor oficial. Esta brecha ha sido uno de los factores que explican el alza inflacionaria, que alcanzó cerca de 475% durante 2025. (NP ChatGPT-Emol-Agencias)