La decisión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) de ordenar a cuatro obispos sin autorización del papa León XIV provocó un nuevo quiebre con el Vaticano. La ceremonia se realizó en la localidad suiza de Écône ante miles de asistentes y motivó la excomunión de los nuevos obispos por parte de la Santa Sede.

Los consagrados corresponden al suizo Pascal Schreiber, el estadounidense Michael Goldade y los franceses Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. La FSSPX desoyó los llamados del Papa para suspender las ordenaciones, profundizando un conflicto histórico entre el grupo tradicionalista y la Iglesia Católica.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X mantiene presencia en cerca de 60 países y cuenta con seminarios, prioratos, establecimientos educacionales y obras de carácter pastoral. En Sudamérica desarrolla sus actividades mediante cuatro prioratos coordinados desde su sede regional ubicada en las cercanías de Buenos Aires, Argentina.

En Chile, la organización se encuentra presente desde la década de 1990. Su principal sede es el Priorato Cristo Rey, ubicado en la comuna de Las Condes, desde donde desarrolla actividades religiosas y celebra misas diarias. Además, mantiene capillas en La Serena, Viña del Mar y Temuco.

El actual superior de la Fraternidad en Chile es el sacerdote argentino Carlos Caliri, quien anteriormente encabezó el priorato de Córdoba y ha desarrollado labores pastorales tanto en Argentina como en territorio chileno.

Días antes de las ordenaciones, la dirigencia internacional de la FSSPX envió una carta abierta al papa León XIV y al Colegio Cardenalicio, en la que manifestó su preocupación por el rumbo de la Iglesia Católica y defendió la necesidad de mantener la tradición doctrinal. En el documento sostuvieron que la renovación eclesial debe sustentarse en la tradición histórica de la Iglesia y reafirmaron su posición frente a las reformas posteriores al Concilio Vaticano II.

La organización también respondió previamente a las acusaciones de cisma, argumentando que una consagración episcopal sin autorización papal no constituye por sí misma una ruptura con la Iglesia, siempre que no implique atribuirse una jurisdicción independiente del Pontífice. La Fraternidad sostiene que su actuación busca preservar la tradición católica y rechaza que las ordenaciones representen una separación formal de la comunión eclesial. (NP-ChatGPT-Emol)