El anuncio de un alza histórica en los combustibles —$370 para la gasolina y hasta $580 para el diésel— ha desatado una ola de reacciones cruzadas entre figuras políticas. Mientras la oposición califica la medida de “indolente” y advierte un golpe directo a la clase media, el oficialismo defiende la decisión como un acto de responsabilidad financiera ante la crisis energética derivada del conflicto en Irán y el estado de las arcas públicas.
Jeannette Jara, excontrincante de José Antonio Kast, criticó duramente al Ejecutivo en redes sociales, acusándolo de “apagar el incendio con bencina“. Jara cuestionó la falta de recursos para ayudas sociales directas en contraste con la intención gubernamental de reducir impuestos a las grandes empresas. Por su parte, el fundador del PDG, Franco Parisi, tildó la medida de “bofetada” y propuso como solución una rebaja salarial para el Presidente y sus ministros, advirtiendo que el incremento se trasladará inevitablemente a la canasta básica y al valor de la UF.
Desde el oficialismo, el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, salió en defensa del ministro Jorge Quiroz. El diputado argumentó que el golpe inflacionario era inevitable y que el Gobierno optó por una estrategia de focalización: utilizar los recursos que se habrían destinado al Mepco para congelar la tarifa del transporte público en Santiago y mantener el precio de la parafina durante el invierno, protegiendo así a los sectores más vulnerables.
Ramírez también apuntó a la herencia recibida, señalando que, aunque la guerra es la causa externa del alza del petróleo, la administración de Gabriel Boric dejó una caja fiscal significativamente reducida en comparación con periodos anteriores. Respecto a posibles movilizaciones sociales, el timonel gremialista reconoció el malestar ciudadano, pero manifestó sus dudas sobre si este se traducirá en protestas masivas similares a las de años anteriores.
El Partido Socialista (PS), por su parte, manifestó su “más enérgico rechazo” a los recientes anuncios del Ejecutivo respecto al incremento histórico en el precio de los hidrocarburos. A través de un comunicado oficial, la colectividad cuestionó la consistencia de los argumentos presentados por la administración del Presidente José Antonio Kast, señalando que, tras no hallar la crisis que denunciaban al asumir, han terminado por generarla mediante decisiones políticas y económicas actuales.
La directiva socialista calificó como “inaceptable” el desmantelamiento del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), advirtiendo que esta medida provocará un encarecimiento generalizado del costo de la vida. Para el PS, resulta contradictorio que el Gobierno promueva rebajas tributarias para sectores de altos ingresos mientras traslada el costo fiscal a la ciudadanía a través de un alza que impactará directamente en el bolsillo de los trabajadores.
Asimismo, el partido desestimó la justificación basada en el contexto internacional, recordando que en periodos anteriores, con valores del petróleo incluso superiores, se optó por mantener las protecciones estatales para evitar saltos abruptos en los precios. Según el comunicado, la actual gestión ha decidido desproteger a la población de forma deliberada, distanciándose de la responsabilidad fiscal que se mantuvo en administraciones pasadas.
Finalmente, el PS denunció un intento reiterado de La Moneda por responsabilizar al gobierno anterior de la situación financiera del país. La colectividad concluyó que no aceptará la imposición de un modelo que concentre beneficios en grupos reducidos mientras las mayorías enfrentan una reducción en su calidad de vida y protección social, reafirmando su postura crítica frente a la agenda económica del gabinete de Kast.
A través de sus redes sociales, la ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, abordó la histórica alza de combustibles que entrará en vigencia este jueves, calificándola como una medida necesaria frente a un escenario de alta complejidad. La secretaria de Estado atribuyó la decisión a la escalada de los precios internacionales del crudo producto del conflicto en Medio Oriente, sumado a un “Estado debilitado” que, según sus palabras, heredaron de la administración anterior.
El ajuste anunciado por el Ministerio de Hacienda contempla un incremento de $370 por litro en la gasolina de 93 octanos y de $580 para el diésel. Ante el impacto que esto ha generado en la ciudadanía y las aglomeraciones reportadas en diversas estaciones de servicio, Sedini enfatizó que el Ejecutivo está actuando con responsabilidad fiscal, evitando comprometer fondos que el país no posee actualmente para subsidios universales.
Como contraparte al alza, la vocera destacó la puesta en marcha del plan “Chile Sale Adelante”, el cual agrupa una serie de medidas paliativas diseñadas para acompañar a los sectores más afectados. Entre estas iniciativas se encuentran el congelamiento de las tarifas del transporte público en la Región Metropolitana y regiones, así como una reducción y posterior estabilización del precio de la parafina para los meses de otoño e invierno.
Desde La Moneda, el mensaje gubernamental se ha centrado en la transparencia frente a la crisis, reconociendo que el periodo venidero será difícil para el presupuesto familiar. Sedini reiteró que el foco del Gobierno estará en proteger la estabilidad de las finanzas públicas mientras se implementan ayudas focalizadas para la clase media y las familias más vulnerables, instando a la unidad nacional para enfrentar los efectos económicos de la guerra.(NP-Gemini-La Tercera)
