A flooded street with several cars partially submerged in water. Trees line the sides of the street, and the sky is overcast, indicating recent rain. The water reflects the surroundings, creating a mirror-like effect.

Las recientes precipitaciones registradas en distintas zonas del país no representan el fin de la crisis hídrica que afecta a Chile. Así lo advirtió el académico de la Facultad de Recursos Naturales de la Universidad Católica de Temuco e investigador del Laboratorio de Planificación Territorial, Daniel Rozas Vásquez, quien señaló que el cambio climático está configurando un escenario caracterizado por una mayor variabilidad, con períodos prolongados de sequía y lluvias intensas concentradas en cortos lapsos.

El especialista explicó que, pese a los sistemas frontales que han provocado inundaciones, interrupciones de servicios básicos y daños en infraestructura, el país acumula 19 años consecutivos con precipitaciones por debajo del promedio histórico, según datos de la Dirección Meteorológica de Chile. A ello se suma un sostenido aumento de las temperaturas, situando a 2025 entre los años más cálidos desde que existen registros.

Rozas sostuvo que una disminución del volumen anual de precipitaciones no implica necesariamente una reducción del riesgo de inundaciones. Por el contrario, indicó que el cambio climático favorece la ocurrencia de episodios de lluvia de alta intensidad en períodos breves, especialmente cuando los suelos ya se encuentran saturados, incrementando la vulnerabilidad de las comunidades.

El investigador planteó que uno de los principales desafíos del país es adaptar la planificación urbana y la infraestructura a los escenarios climáticos futuros, dejando de basar las decisiones únicamente en registros históricos. En ese contexto, señaló que caminos, puentes, hospitales, sistemas sanitarios y redes eléctricas deben diseñarse para enfrentar eventos meteorológicos más extremos y frecuentes.

Asimismo, destacó el rol que cumplen los ecosistemas naturales en la reducción del riesgo de desastres. Humedales, bosques nativos, vegetación ribereña y cuencas en buen estado contribuyen al almacenamiento e infiltración del agua, disminuyen la erosión y reducen la presión sobre la infraestructura durante fenómenos climáticos extremos. En esa línea, propuso impulsar soluciones basadas en la naturaleza, como parques inundables, restauración de humedales, jardines de lluvia y superficies permeables.

Finalmente, el académico afirmó que la evidencia científica debe incorporarse de manera más efectiva en las políticas públicas y privadas para fortalecer la adaptación al cambio climático. A su juicio, la protección de los ecosistemas, la planificación territorial y la modernización de la infraestructura serán fundamentales para mejorar la resiliencia del país frente a los nuevos desafíos climáticos. (NP-ChatGPT-UCT)