La restauración del monumento al general Manuel Baquedano entró en su etapa final luego de que la estatua ecuestre regresara este año a su emplazamiento original, tras permanecer cerca de cinco años fuera de la plaza que lleva su nombre.
La escultura fue retirada el 12 de marzo de 2021 debido a los graves daños que sufrió durante las manifestaciones posteriores al estallido social. Desde entonces permaneció en el Museo Histórico Militar mientras era sometida a trabajos de recuperación. Su regreso se produjo después de más de 1.800 días desde que fue removida.
Aunque la estatua ya fue reinstalada, la recuperación integral del monumento todavía no concluye. Durante agosto, la Municipalidad de Providencia y el Consejo de Monumentos Nacionales han concentrado los trabajos en el plinto, la base sobre la cual se encuentra la obra y que permaneció en el lugar durante todo el período en que la escultura estuvo retirada.
Las labores consideran eliminar las distintas capas de pintura acumuladas sobre la estructura, además de reincorporar piezas desprendidas y reponer elementos faltantes. Según el municipio, estas intervenciones permitirán recuperar cerca del 100% de la materialidad pétrea del plinto, que no presenta daños estructurales.
La arquitecta y académica de la Universidad del Desarrollo María Soledad Ramos valoró la intervención y destacó el significado urbano y patrimonial que tiene el regreso del monumento. A su juicio, su reinstalación permite recuperar un elemento histórico dentro de una plaza que también fue objeto de una profunda transformación urbana y paisajística.
El académico de la Universidad de Santiago Jorge Atria coincidió en la relevancia del emplazamiento y señaló que se trata de uno de los espacios más reconocibles de la capital. Además, consideró adecuada la ubicación de la estatua dentro de la renovada plaza, debido a su vínculo histórico con la identidad del sector.
Especialistas plantean que la recuperación del plinto debe realizarse sobre la base de antecedentes históricos y técnicos que permitan restituir sus características originales. Para ello se requiere estudiar eventuales daños por humedad, desprendimientos, golpes y deformaciones antes de aplicar los tratamientos finales.
El historiador José Pedro Hernández explicó que el proceso debe entenderse como una recuperación patrimonial por etapas, debido a que el monumento no está compuesto únicamente por la figura ecuestre de Baquedano. El conjunto incluye también el plinto, otros elementos escultóricos y la tumba del Soldado Desconocido.
Hernández sostuvo que una restauración patrimonial no consiste solamente en limpiar o devolver una determinada apariencia al monumento, sino también en conservar los elementos originales, intervenir aquellos deteriorados y preservar la lectura histórica del conjunto.
Por su parte, el historiador Juan Carlos Arellano planteó que las autoridades también enfrentan el desafío de explicar a las nuevas generaciones el origen y significado histórico del monumento, evitando que su interpretación quede limitada exclusivamente a un símbolo relacionado con las Fuerzas Armadas.
Con las actuales intervenciones en la base, el proceso iniciado tras el retiro de la estatua en 2021 se acerca a su conclusión, completando la recuperación de un monumento inaugurado en 1928 y estrechamente ligado a uno de los puntos urbanos más emblemáticos de Santiago. (NP-ChatGPT-La Tercera)

