El reciente ataque del gobierno de Donald Trump contra Venezuela ha sido interpretado por diversos analistas como el fin de una larga inactividad de Estados Unidos en América Latina. Este movimiento sugiere el inicio de una «nueva era» marcada por el pragmatismo y la defensa explícita de los intereses nacionales estadounidenses.
CAMBIO DE PARADIGMA
Expertos señalan que Washington ha dejado de lado la retórica de ayuda humanitaria o promoción democrática para centrarse en objetivos estratégicos y económicos, como el control del petróleo. Esta postura ignora a las fuerzas opositoras tradicionales y establece un escenario de esferas de influencia donde el poder dicta las nuevas reglas.
DESAFÍOS PARA LA REGIÓN
La ofensiva envía un mensaje contundente a países como México y Colombia bajo el pretexto del combate al narcotráfico. Además, busca limitar la influencia de potencias extrahemisféricas, especialmente China, obligando a las naciones latinoamericanas a navegar en una compleja disputa geopolítica entre sus principales socios comerciales y la potencia norteamericana.
EL ESCENARIO PARA CHILE
En nuestro país, el presidente electo José Antonio Kast deberá enfrentar este tablero internacional con una diplomacia realista. El nombre de Francisco Pérez Mackenna suena con fuerza para la Cancillería, apostando por un perfil empresarial y pragmático que facilite el diálogo con una administración estadounidense que prioriza los resultados económicos directos.
NECESIDAD DE PRAGMATISMO
Analistas internacionales coinciden en que la diplomacia chilena debe alejarse de eslóganes ideológicos y fortalecer sus instituciones internas. En un mundo donde el Derecho Internacional parece supeditado a la fuerza de las potencias occidentales, la cohesión estratégica será fundamental para mantener la soberanía y la apertura económica del país. (NP-Gemini-Emol)



