El Papa León XIV inició el sábado una visita apostólica de siete días a España, la primera de un pontífice al país en quince años y una de las más relevantes de su naciente pontificado. La gira contempla actividades en Madrid, Barcelona, Gran Canaria y Tenerife, y ha despertado una alta expectativa, con cientos de miles de inscritos para participar en los distintos actos programados.

La visita se extenderá entre el 6 y el 12 de junio e incluye una intensa agenda de encuentros religiosos, políticos y sociales. Los organizadores estiman que la asistencia total podría alcanzar el millón y medio de personas, mientras que recintos como el estadio Santiago Bernabéu y el Movistar Arena ya registran una ocupación completa para algunas de las actividades más multitudinarias.

Uno de los rasgos distintivos del viaje será el uso predominante del idioma español por parte del Pontífice. Sin embargo, también pronunciará intervenciones en catalán durante una ceremonia en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona y en francés durante una visita a un centro de acogida de migrantes en Tenerife.

La gira constituye el cuarto viaje internacional de León XIV desde el inicio de su pontificado. Según el Vaticano, la visita busca reforzar los vínculos con una nación de profunda tradición cristiana y promover mensajes relacionados con la unidad, la dignidad humana, la solidaridad y el diálogo entre culturas.

Entre los hitos más destacados figura la conmemoración del centenario de la muerte del arquitecto Antoni Gaudí. En ese contexto, el Papa participará en la inauguración de la torre de Jesucristo de la Basílica de la Sagrada Familia, una de las obras arquitectónicas más emblemáticas de España.

La agenda también contempla reuniones con autoridades españolas, entre ellas el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, además de una intervención ante el Congreso de los Diputados. Asimismo, encabezará celebraciones religiosas multitudinarias en Madrid y encuentros con representantes de la cultura, la economía y organizaciones sociales.

Uno de los momentos más simbólicos será su visita a un centro penitenciario en Barcelona. La actividad busca destacar el mensaje de reinserción social y la importancia de brindar nuevas oportunidades a quienes cumplen condenas, una temática que ha sido recurrente en las intervenciones públicas del Pontífice.

La seguridad constituye uno de los mayores desafíos logísticos del viaje. Más de 23.000 efectivos policiales participan en el operativo desplegado para proteger al líder de la Iglesia Católica durante sus desplazamientos y actividades públicas en las distintas ciudades.

Los organizadores estiman que la visita tendrá un impacto económico significativo, con beneficios para sectores como el turismo, la hotelería y los servicios. Las proyecciones apuntan a un movimiento económico superior a los 150 millones de euros durante la semana de actividades.

La llegada de León XIV también ocurre en un contexto de transformación para la Iglesia española. Diversas encuestas reflejan un respaldo mayoritario a algunas de las posiciones del Pontífice en materias sociales e internacionales, aunque persisten desafíos relacionados con la secularización de la sociedad y la pérdida de influencia de las instituciones religiosas.

Los estudios de opinión muestran además una fuerte demanda ciudadana por una modernización de la Iglesia Católica y evidencian la persistencia de cuestionamientos relacionados con los casos de abusos sexuales cometidos por miembros del clero. Estos temas continúan influyendo en la percepción pública de la institución, incluso entre personas que se declaran creyentes.

En este escenario, la visita de León XIV es vista por observadores políticos y religiosos como una oportunidad para reforzar la presencia de la Iglesia en España y consolidar el perfil de un pontificado que ha buscado combinar continuidad pastoral con una activa participación en debates sociales y humanitarios. (NP-ChtGPT-La Tercera-Agencias)